Entreluz

Levando anclas

Por Alberto González Carbajal

Uno de mis sueños recurrentes (que no pesadilla, bastante tengo con la realidad que vivimos) es que de repente mi cuerpo ya no tiene peso alguno y comienzo a volar, como globo de helio que no tiene un lazo que lo mantenga agarrado al suelo. Como sueño puede ser interesante, pero qué difícil vivir, si esto se volviera realidad. ¿Cómo controlaríamos el vuelo? Justo reflexionaba esto cuando me descubrí pensando en todo lo que nos mantiene con los pies pegados al suelo; en otras palabras, lo que nos mantiene cuerdos y en autocontrol.

Me explico para no confundirnos: uno descubre un día (por lo menos eso me pasó a mí) que tenemos una misión que cumplir en este estadio. Entiendo por misión lo que venimos a hacer, pero para lograrlo necesitamos tener algunos contrapesos que nos permitan navegar con un rumbo fijo, sin perdernos; que tengan un balance lo más exacto posible, ya que, si son muy pesados, no nos permitirán movernos y, si son muy ligeros, harán que cualquier corriente o viento fuerte nos lleve a cualquier lado menos a donde nos gustaría llegar.

En mi caso, dichos contrapesos me fueron llegando poco a poco. No tuve un momento de iluminación trascendental en el que haya escuchado una voz, ni vi una zarza ardiendo, ni nada por el estilo. Simplemente descubrí que, paso a paso, el timón de mi barco se hacía un poco más manejable y, al intentar discernir la causa, me encontraba con algo que, a manera de piedrita o lastre, comenzaba a generar el contrapeso necesario para conservar el equilibrio.

He de decir que recorrí muchas brechas, navegué muchos mares, y siempre fui levantando esas piedritas y lastres que ahora forman el conjunto de mis creencias y mis sentimientos; vamos, lo que me hace ser como soy. A veces llegaban en forma de caricia, otras de sonrisa, un abrazo por aquí y una lágrima ajena o propia por allá, todo lo he vivido y sentido, y cuando la bruma que generan las emociones se disipa, noto que he encontrado otra piedrita que se va agregando al sistema de contrapesos con el que navego por este mar que llaman vida.

Por supuesto, hay algunas piedras más grandes que otras. Sería insano homogeneizar las emociones. Hay rocas fundamentales: cuando llegó a mí la mujer de mi vida, cuando nacieron mis hijos, cuando murió mi abuela, cuando descubría cuánto admiraba (aumentando mi nivel de querencia) a mi madre, cuando (aún siendo un puberto) comencé a viajar solo, cuando me enamoré por primera vez… y así.

Vuelvo al primer párrafo. Si bien es importante descubrir a dónde queremos llegar, me parece tan importante (y a veces más) saber y entender cómo vas a hacerlo. Llegar al objetivo sin un buen sistema de equilibrio, sin haberlo calibrado con serenidad, se me haría imposible. Con esto no descalifico el modo y la velocidad con que cada quien decida o pueda avanzar o retroceder, según sea el caso. Cada vida es, por naturaleza, unipersonal.

Las he llamado piedras pero tal vez sea más claro decir que son aprendizajes éticos, límites o algo así. Para desmenuzarlo un poco más, creo que uno debe tener siempre muy claro cuáles son los contrapesos que uno decide llevar en su barco. Así sabe uno qué es capaz de hacer con tal de alcanzar la meta y qué es lo que, de plano, no hará por nada del mundo. El desconocimiento de esto puede eventualmente llevarnos a una locura… pero de las malas, de ésas que son destructivas, que te hacer perder lo ganado.

Con contrapesos, con límites, el timón va más firme en nuestras manos. Hay que tener siempre presente cómo es que uno llegó a ser lo que es. De otro modo, se corre el riesgo de no seguir uno su propio camino y abandonarse a los caprichos de la marea creyendo que uno decidió esa ruta. En otras palabras, puede uno ver a un barbón e hincársele pensando que es Dios.

Y ustedes, ¿saben de qué está hecho su contrapeso?

1 comentario

Archivado bajo A González C

Una Respuesta a Entreluz

  1. Martha Aguirre

    Mi querido Alberto en efecto ya sabes como soy y en ese camino que he decido abordar buscando explicaciones estoy estudiando camino a la maestria el pensamiento sistemico en las constelaciones organizacionales y buscando mi principio rector he descubierto cual es mi chispa y que me mueve y es super importante el contrapeso te da direccion y significado a tu mision en esta vida

Deja un comentario

Fill in your details below or click an icon to log in:

Logo de WordPress.com

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Cambiar )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Cambiar )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Cambiar )

Connecting to %s