Fractales 48: Decidimos participar…
Por Alejandro Chao Barona
Decidimos participar con los hermanos e
ingerimos la familia de hongos maestros…
sentados en el tronco seco del árbol caído
admiramos las líneas geodésicas del cielo…
era un día como cualquier otro, pero se abrieron las puertas
de la muerte y vimos espíritus que pensábamos desvanecidos…
los sabios del Linaje Lagartija hablaron desde las
profundidades heladas, heredades de los muertos…
cada célula narraba una historia diferente,
cada flor tenía sus propios pensamientos…
escuchamos con claridad el relato de pájaros viajeros
y las nubes se acomodaron con sus mensajes inéditos…
tú hablaste con el árbol acerca de los misterios del Paraíso
y yo contemplaba a los homínidos que llegarían a ser Gina…
no había quien nos guiara en el sendero,
no había señal alguna, no había camino…
las letras reptaban regadas por el piso y las luces
lejanas preveían el parto de la curva del horizonte…
hacía frío y regresamos a la cabaña por un abrigo y por un tazón
de chocolate: ¡ahoé, ahoé!, — el silbido del viento entre los pinos…
Muy sugestivo y bien trovado poema, Maestro.
Y espléndido el esperanzador comentario de Gloria.
Gracias a ambos.
Hermoso poema. ¿Podremos algún día percibir esa terrible belleza sin necesidad de ingerir hongos? Creo que uno de los mejores remedios para volver a poner los pies en la Tierra debe ser un tazón de chocolate caliente y el silbido entre los pinos.