Cartel Paula Rechtman | La hormega

Paula Rechtman y las líneas de nuestra genealogía nacional

Por Juan Pablo Picazo

Paula Rechtman Bulajich, mexicana por nacimiento y por convicción, ha escuchado de varias voces y varias veces, que no es, o que no parece mexicana. Esa presunción de los otros viene de su nombre, de su linaje, ante esa ocasional circunstancia surgió una pregunta fundamental, necesaria, que fue madurando en su sentir y en su pensamiento como artista: ¿Qué significa ser mexicano? De esa pregunta nació la obra interdisciplinar Y lineando líneas.

Foto: Laura Duarte | La hormegaY lineando líneas es un solo de danza, pero ya en sí, es un espectáculo completo, nos dice la artista, quien agrega: “Es una creación mía, y habla de los lazos familiares, de las líneas que vamos tejiendo, de las que de alguna manera traemos como raíces, y las que vamos desarrollando a lo largo de la vida como relaciones con las otras personas.”

Entrevistada este viernes 16 de diciembre de 2018 en El Ojo de la mosca, revista radiofónica de divulgación científica y difusión cultural del Instituto Morelense de Radio y Televisión (IMRyT) a propósito de la presentación de dicha obra, en el Festival Internacional de Danza en el estado de Morelos, la bailarina y coreógrafa dijo que se trata de “un solo de danza interdisciplinar con cuatro artistas en escena: Leika Mochán en la voz, Chris Van Bueren en la guitarra, y Arturo López Pío, quien hace cine en vivo, es decir, proyecciones de video hechas en vivo, pues va dibujando en el momento, y eso es lo que se proyecta.”

JPP: — ¿Pero no se trata de líneas genealógicas, de orígenes estáticos cierto? Hablamos aquí de movilidad, de migración, de una recreación constante de la magia…

PR: — Así es, un interés muy particular de la obra desde el principio es que todos estuviéramos  en vivo porque también la obra se genera con el público, o sea, depende un poquito de la interacción con el público pero sobre todo de su presencia. El público está muy cerca del escenario, pues la idea es generar un espacio íntimo donde ellos son parte también de la obra, y sus opiniones, que nos hacen llegar a través de una pregunta, y la energía que se genera es en vivo.

La obra tiene una estructura muy clara pero también tiene mucho espacio a la improvisación, y en esa improvisación nos vamos siguiendo los artistas que estamos en escena justo para recrear y para tratar de… como dices, la migración es parte de todos, y esta mezcla que traemos llena de historias, de anécdotas, personas, sangres, etcétera, es como recordar eso y cómo eso nos construye en el presente.

La reflexión de Paula Rechtman creció y llegó a preguntarse ¿Y si no soy mexicana entonces de dónde soy? Responde lúdicamente: — Porque tampoco quiere decir que si no sea de donde nació mi abuelo, porque es un lugar que quizá yo no conozco.

Había que ir más allá y añadir una segunda pregunta: ¿Qué conforma a una persona? Y se responde, nos responde: — Yo decidí hacer una obra que hable de mi genealogía, pero con la idea de invitar al público a ahondar en la suya.

En su página web, www.paularechtman.com, se lee así su semblanza: “Paula Rechtman Bulajich (México 1983). Bailarina, coreógrafa y maestra titulada con el grado de licenciatura y maestría por The Place, London Contemporary Dance School en 2008. Como parte de su licenciatura recibe una beca de intercambio en Purchase College (SUNY), Nueva York.

En la misma página, se le define así: “Interesada en construir colaboraciones creativas multidisciplinarias, así como en impartir clases y talleres de danza contemporánea en diversas comunidades alrededor del mundo, en 2008 funda el colectivo PAUSA en movimiento colaborando con diversos artistas y, desde 2015 trabaja en la construcción del Centro de Agroecología, Artes y Oficios Zutut Ha (CAAOZ) en Sotuta, Yucatán. Ambos proyectos están diseñados para apoyar y dar cabida a producciones coreográficas, instalaciones artísticas, intercambios, residencias y talleres.”

Rechtman Bulajich continúa la reflexión en torno al ser integral de las personas, afirma: — Somos un cúmulo de cosas, y ser mexicano no necesariamente significa ser originario, que tus abuelos hayan sido mexicas. Porque finalmente todos, yo creo que ahorita con el mundo globalizado, y desde siempre, desde las cruzadas, ha habido millones de mezclas, y todos somos parte de esa mezcla de razas y religiones, etcétera.

JPP: — ¿Podemos decir que Y lineando líneas es una nueva obra con cada presentación?

PR: — Si, a mí es algo que me interesa mucho de las artes escénicas en vivo, cómo el momento cuenta, lo que te hace expresar algo en ese momento; en este caso que el público está muy cerca y que además, las mismas personas del público se ven porque se trata de un escenario circular, eso te genera otra energía dentro del espacio en el que yo bailo y entonces sí, cada presentación es distinta.

JPP: — Y tú como creadora, ¿Has percibido alguna evolución del espectáculo desde el principio hasta ahora?

PR: — Si, definitivamente ha madurado mucho, llevamos como unas quince presentaciones, y si, la obra va madurando mucho, sobre todo en la conjugación de todos los lenguajes; la música y la escenografía, el cine a mano y la danza, pues cada vez se acoplan mucho mejor.

JPP: — ¿Qué necesita el público para asistir a lineando líneas?

Sólo ir abiertos para pasar 40 minutos agradables, hay un poco de participación del público, pero en ningún momento es que pasen al escenario a bailar, o hablar ni nada así, sólo hay un intercambio de objetos. La obra tiene una serie de objetos que son simbólicos, entonces hay momentos en que ellos pueden introducir objetos en el escenario, o yo les doy objetos, y si no lo quieren hacer también pueden no hacerlo, lo único que necesitan es ir abiertos.

Rechtman ha trabajado como bailarina con Phoenix Dance Theatre, Freddie Opoku-Addaie, Jean Abreu Dance y Oskola Projektua en Londres. Foramen M. Ballet, Dam Van Huynh y Mariana Bellotto en México. Forma parte del primer elenco de bailarines del CEPRODAC (CONACULTA/INBA). Como maestra imparte clases a la compañía Foramen M. y en diversos centros de la Ciudad de México. Durante 2015 y 2016 trabaja como docente en la Universidad de las Américas, Puebla (UDLAP).

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Fernando del Paso | INBA | La hormega

Lamenta el INBA el deceso del gran narrador mexicano Fernando del Paso

  •  Deja el invaluable legado de su obra, centrada en México, pero universal en sus alcances, afirmó Lidia Camacho

Fernando del Paso (Ciudad de México, 1 de abril, 1935), escritor mexicano galardonado con el Premio Cervantes 2015, falleció este día en la ciudad de Guadalajara.

El Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA) lamentó el fallecimiento del reconocido escritor galardonado con el Premio Cervantes (2015), el Xavier Villaurrutia (1966), el Rómulo Gallegos (1982), Nacional de Ciencias y Artes (1991) y FIL de Literatura (2007).

La titular del INBA, Lidia Camacho, lamentó el deceso y en su cuenta Twitter se refirió a Fernando del Paso como una figura central de las letras en español “que nos deja el invaluable legado de su obra, centrada en México, pero universal en sus alcances”.

Asimismo, informó que la secretaria de Cultura, María Cristina García Cepeda, asistirá con la representación del Presidente de la República, Enrique Peña Nieto, al homenaje que le realizará a Fernando del Paso la Universidad de Guadalajara, también indicó que se le rendirá un homenaje este viernes en el Palacio de Bellas Artes, a raíz de un acuerdo con su familia.

Lidia Camacho comentó que la cultura está de duelo. “Se nos fue un hombre central para las letras mexicanas; un hombre invaluable para las actuales y futuras generaciones. El mejor homenaje para el maestro es acercarse a Noticias del ImperioPalinuro de México y José Trigo, tres pilares de la literatura que son un referente obligado”.

Fernando del Paso, quien además fue dibujante, diplomático y académico, escribió también los poemarios Sonetos de lo diario (1958) y Castillos en el aire (2002); las obras teatrales Palinuro en la escalera (1992) y La muerte se va a Granada (1998), los ensayos El va y ven de las Malvinas (2012) y Bajo la sombra de la historia (2013), y de la novela policíaca Linda 67, historia de un crimen (1995), principalmente.

Además, obtuvo el Premio de Literatura del Parlamento Cultural del Mercosur (2005); el Premio Ciudad de México (2005), además de ser considerado Maestro Emérito de la Universidad de Guadalajara, miembro correspondiente de Guadalajara de la Academia Mexicana de la Lengua a partir de 2006; Premio FIL 2007; miembro honorario del Seminario de Cultura Mexicana desde 2008; Premio Medicis 1985-1986 a la mejor novela extranjera publicada en Francia. Premio Radio Nacional de España 1986 al mejor programa en español de carácter literario por Carta a Juan Rulfo.

Asimismo, fue Premio Internacional Alfonso Reyes, Premio a la Excelencia en las Letras José Emilio Pacheco, otorgado por UC-Mexicanistas (2014) y Doctorado Honoris causa por la Universidad Autónoma de Baja California (2017), entre otros reconocimientos.

Colaboró en el periódico ExcélsiorLa Cultura en MéxicoLa JornadaLa Palabra y El HombreL`80 Zeit Schrift fürt Literatur und PolitikMéxico en la CulturaOrd & Bild, Plural, ProcesoRevista de Bellas ArtesRevista de la Universidad de México, Siglo 21 y Vuelta, entre otras publicaciones.

Se celebrarán 90 años de Luisa Josefina Hernández en el Palacio de Bellas Artes

  • Participarán Verónica Bujeiro, Flavio González Mello y Silvia Peláez
  • Domingo 4 de noviembre al mediodía en la Sala Manuel M. Ponce

Reconocida como una de las dramaturgas, narradoras, traductoras y académicas más prolíficas en la literatura mexicana, Luisa Josefina Hernández es una intelectual cuya obra ha marcado un hito. A 90 años de su nacimiento, Verónica Bujeiro, Flavio González Mello y Silvia Peláez participarán en una mesa para reconocer su legado el próximo domingo 4 de noviembre a las 12:00 en la Sala Manuel M. Ponce del Palacio de Bellas Artes. Entrada libre.

Luisa Josefina Hernández pertenece a la misma generación de dramaturgos que Emilio Carballido, Sergio Magaña y Héctor Mendoza, entre otros. Ellos compartían, no solo una formación muy sólida en las bases dramáticas aprendidas en clase con Rodolfo Usigli, sino también una cultura que apoyó su enorme talento para la creación literaria.

Luisa Josefina Hernández | La hormega“El caso de la maestra Hernández comparte todos estos elementos y se destaca por aportar un punto de vista que aborda la condición de la mujer desde una visión compleja y muy moderna, ya que aborda el rol de lo femenino como un permanente conflicto entre el deseo y la obligación. Es encomiable el brío que aporta su arrojo crítico en cuanto al tema y definitivamente tiene que revalorarse en motivo de este homenaje, porque aporta materiales para una discusión completamente contemporánea sobre la subjetividad femenina”, dice en entrevista Verónica Bujeiro.

El poner la atención sobre lo coloquial fue una de las principales características de esta generación, asegura Bujeiro, ya que antes de ellos la formalidad que se le exigía a la escritura dramática impedía el acceso y el reconocimiento con la realidad más inmediata. “Esta generación poseía un oído prodigioso y una facilidad increíble para ‘dibujar’ un carácter en pocas líneas. Esta característica sentó un precedente para toda la dramaturgia por venir. Asimismo, la maestra Hernández se encargó de aportar un estudio profundo sobre los géneros dramáticos, que han sido de vital importancia para la formación de diversos profesionales del medio teatral”.

Los grandes muertos (2007) es una de las puestas en escena más conocidas e importantes de Luisa Josefina Hernández, la cual muestra una serie de historias que ahondan en el universo de la casta divina acendrada en Yucatán a principios del siglo XX. Para Bujeiro, esta obra es importante porque prueba la vigencia de la maestra Hernández como una creadora prolífica que nunca ha cesado de escribir.

“Su importancia radica tanto en la conservación de una memoria familiar por parte de la maestra, como en la creación de una saga, un caso muy raro de la literatura dramática en México, en donde podemos ver a los personajes desarrollarse, crecer y enfrentar sus decisiones en distintas situaciones y etapas de su vida. Asimismo, es un estudio sobre la conformación del país como una mezcla de españoles e indígenas y las consecuencias sociales que esto conlleva”.

Para la dramaturga, guionista e ilustradora mexicana, también merecen atención las novelas El lugar donde crece la hierba y Nostalgia de Troya, historias en donde a su parecer, Luisa Josefina Hernández posee un estilo muy interesante y distinto a sus obras de teatro, el cual señala que merece ser valorado, no solo dentro de la literatura nacional.

Para Bujeiro también es importante reconocer la postura de Luisa Josefina Hernández frente al tema de la mujer en la sociedad de todos los tiempos. “Creo que es una autora muy mentada, pero poco conocida fuera de algunas obras de teatro. Su obra necesita ser reeditada, es difícil conseguir muchos de sus libros y se le necesita pensar en totalidad, ya no como dramaturga o novelista, sino para realmente acceder a la complejidad de su pensamiento y obra”, finalizó.

 

Creaturas cotidianas | La hormega

Yo lector

La poesía, esa creatura cotidiana

Juan Pablo Picazo

Uno en los libros, uno es los libros

Leer es un oficio necesario. Uno suele creer que la lectura es el desciframiento de códigos representados por letras en un papel, y ya. No. Mentira. Para leer es necesario saber que la poesía lo habita todo. Hay que extraerla de ahí, traducirla a los lenguajes humanos, y entregarla a las personas para que a su vez la lean con mayor facilidad, y mantener así la salud del mundo; que en verdad es muy precaria en estos días que nos ha tocado vivir.

Y sin embargo, a veces pienso que sería más fácil si nos enseñaran a leerla directamente de las cosas; pero me doy cuenta de que en verdad es así, que todos, ustedes y yo, leemos la poesía contenida en cada cosa cada día, y lo hacemos sin saberlo. Así pues, leemos las manos, los pasos que resuenan, el aire y su humedad, los posos del café, los ojos amados, los gestos, las nubes, los sabores, la piel ajena, los perfumes, los adoquines y la terracería. Leemos también la lluvia, los autos, los astros, los grillos, nuestros sueños y nuestras ensoñaciones.

Todo, diariamente lo leemos todo, y en correspondencia, cada uno de nosotros somos leídos por todos los demás. Pero hay de lectores a lectores. Y también hay leedores, así como existen los no-lectores de muchos tipos.

Así como dicen que todos los hombres son iguales y yo me veo siempre en la penosa necesidad de aclarar que existimos algunos hombres más iguales que otros, así más o menos somos los lectores. Un libro nos gusta, o lo odiamos. Un libro nos llega hasta las papilas gustativas, o lo evitamos lo mejor posible hasta que alguien o algo lo hurta de nuestra atención devolviéndolo a la nada que hemos decidido no abarcar.

Hay libros sin embargo, que nos recuerdan la más cruel de las verdades: todos los libros tratan de uno mismo, de su persona. Si leyendo te das cuenta que no hay nada de ti en esas líneas, (miedo, asombro, odio, familiaridad, extrañeza, sombras, luces, cansancio, deseo, dolor, alegría, muerte o vida, entre otras cosillas como esas) entonces no trata de nada, ha dejado de ser libro, aunque lo sea para otros.

Pero no hay nada con encontrarse en un libro famoso o bien llamado a serlo, versos que suenan a uno mismo; como si majaderamente el autor o autora que leemos, se hubiere adelantado un par de siglos a vivir, sólo con la malsana intención de ganarnos la partida.

Las creaturas de Jasmín son mis creaturas

¿Cómo es esto? En tanto lectores, somos los intérpretes, la resonancia y hasta la co creación de la obra, dependiendo de qué teoría acerca de la comprensión lectora siga cada quién. Lo cierto es que nuestra interpretación transforma la obra, la resignifica, le añade valores, vasos comunicantes con otras voces y otras estéticas que naturalmente amamos, eso es la apropiación de la obra.

Una de las gracias que me han atado a Creaturas cotidianas, libro de Jasmín Cacheux, es que primero algunos versos, luego algunos poemas, me han parecido como cosa mía; y eso que de los veinte años que la autora lleva viviendo en Morelos, la he conocido hasta hace poco, muy poco ciertamente.

Y es que nada más en abrir las hojas, cual prístino lector inocente, uno es arrebatado y trasuntado, por no decir víctima de una auténtica metempsicosis, lo juro. Y lo pruebo con un par de estrofas:

Díganle que la he querido
que estoy entera, dolorosa,
inexacta, nítida,
que sigo siendo,
que estoy, no duermo.

Díganle que he sido sustancial,
incorpórea,
y que en su cuerpo desgranado
se quedó conmigo
la necia costumbre de ahogarme.

Y es que esa misma necia costumbre de ahogarme la tengo, y no sólo en el sentido figurado, sino en el real, a saber: se trata de algunos ataques que al contarse, parecen cosa de risa, pero no lo son porque se enfrenta uno de tal manera con la juguetona muerte, que queda incorpóreo y sustancial, convertido casi en prueba viva de la transmigración de las almas, que se mueven enteras, adoloridas, e inexactas en medio de los que se dicen vivos.

Confío queridos y queridas mías hoy presentes, que habrán de perdonarme esa personalísima licencia, pero la culpa es de Jasmín Cacheux, que como buena poeta, seguro practica algún tipo de voyeurismo cósmico que le permite, con mirada de escalpelo, identificar una por una, las finísimas capas de la realidad, y nos inocula con sus versos universales con la inocencia de quien cándidamente nos confía los retales marchitos o felices de sus propios días.

Así es como Vuelta en U, se adelanta a escribir unos versos que yo pude haber escrito:

No vuelvas tú.
No te filtres por mis ventanas,
No te resbales por mi verano.
No te confundas en mi espalda.
Quédate ahí, endulzándoles la lengua
a las hormigas,

Con tus sueños,
tu semblanza,
y tu piano.

Y es que nuestra memoria es un martillo insistente, cuanta mayor es nuestra voluntad de olvidar mayores son las indeseadas vueltas, y eso lastra nuestra carrera perpetua hacia el futuro. ¡Qué más da! Habría que añadir, si lo que no puede la poderosa voluntad de estos versos mántricos, nos lo regala más tarde el Alzheimer, muy a nuestro pesar.

Pero no, aquí me detengo en tres versos: No vuelvas tú. || Quédate ahí, endulzándoles la lengua || a las hormigas, la elegancia críptica de estas palabras toca fondos que reverberan audaces, guerreros y minerales, como nuestros propios huesos.

No hay pierde, este volumen de poesía reunida, merece más de una lectura. Es un logro completo, pues la misma autora ha confesado haber hecho su selección y luego depurarla, para después perfeccionar sus criterios y reducirla, hasta que afortunadamente decidió que no más, entregó el original y lo hizo libro.

En su obra, El principio poético, Edgar Allan Poe establece que la poesía, como ejercicio de escritura, es la creación rítmica de la belleza; que sus relaciones con el intelecto y la conciencia son colaterales, pero aclara, “A menos que, incidentalmente, no tenga nada que ver con el deber o la verdad.”

Así que, lectores como somos de la poesía que lo habita todo, lectores de los versos con poesía bellamente decantada, es nuestro deber, incitar a que todos traduzcan la poesía que viven y que habitan, a los versos pues me parece una sociedad utópica y muy deseable.

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Texto leído durante la presentación del libro Creaturas cotidianas, de Jasmín Cacheux, el pasado viernes 4 de octubre en el Teatro Narciso Mendoza de Cuautla.

Recibe Angelina Muñiz-Huberman Premio Nacional de Ciencias y Artes en literatura

Angelina Muñiz-Huberman, de la Facultad de Filosofía y Letras,

Tres universitarios recibirá mañana el Premio Nacional de Ciencias, y de Artes y Literatura 2018, escritora desde los nueve años; para ella, recibir esta distinción “es un gran honor, una gran alegría. Se siente uno muy feliz. Por otro lado te pone la disyuntiva de que no es un fin, sino un principio, y tienes que seguir mejorando, buscar nuevos caminos, escribir, y seguir adelante mientras la vida dure”.

Reconocida por sus investigaciones en literatura hispanohebrea medieval, novela neohistórica, estudios de la mística sefaradí en la literatura mexicana y por la creación del género de las seudomemorias, Angelina Muñiz-Huberman considera a la UNAM como “mi vida, desde que entré en 1955 a la Facultad de Filosofía y Letras, cuando casi se acababa de inaugurar Ciudad Universitaria. Es mi alma mater y todo se lo debo a ella. Aquí tuve profesores increíbles como Julio Torri, Agustín Yáñez, Luis Villoro, Ramón Xirau y Julio Jiménez Rueda”.

Ensayista, narradora y poeta, se naturalizó mexicana en 1954. Estudió los doctorados en Letras en la UNAM y en Lenguas Romances en la Universidad de Pennsylvania y la City University of New York; también realizó cursos de filología y literatura en El Colegio de México.

La autora de más de 30 libros, como Morada interior, El sefaradí romántico y Dulcinea encantada, recordó que su padre era periodista, en España, y su madre una gran lectora. “El ambiente que yo veía en mi casa era de lectura y escritura. Pertenezco al exilio español de 1939”.

Recién llegada a México, como a los 5 o 6 años, su madre le explicó su origen judío. Fue entonces que trató de indagar sobre ese pueblo y sus lecturas. Con el paso de los años “di clase sobre literatura hispano-hebrea medieval. Era una materia que no se impartía en la Facultad”.

El 18 septiembre de 1946, Angelina Muñiz-Huberman (Hyéres, Francia, 29 de diciembre de 1936), escribió su primer cuento, al que le llamó La familia de los pajaritos. Ya a los nueve años tenía la idea de que un día sería escritora, y lo logró hasta hacerse merecedora del Premio Nacional de Artes y Literatura 2018.

La también ganadora de múltiples reconocimientos, como los premios Xavier Villaurrutia 1985 por Huerto cerrado, huerto sellado, y el Universidad Nacional en Creación Artística y Extensión de la Cultura en 2003, pidió a las personas que no leen que lo hagan, “porque es divertido, porque la lectura te abre mundos, puedes viajar, imaginar, y hasta ir a otro planeta, conocer la historia, la geografía y a ti mismo. La literatura es la vida misma, ¿cómo no va uno a leer?”