Exilios y alienaciones

Spot que escuché hace años en un México inexistente

Por Luis Ernesto González

Voz del señor López:

Sí, sí soy un peligro, pero no para México, sino para ellos, para los que me acusan de ser un peligro para México. ¿Y cómo no voy a serlo? Ellos se dedican a ser inmortales. La muerte es democrática, ellos no. Ellos saquean los bienes de la nación, hacen lo que les da la gana con los impuestos que pagas tú (y no las grandes empresas, por cierto; pero de eso hablaré en otro spot), son especialistas en el tráfico de influencias, realizan negocios personales a nombre del Estado, se autopremian o promueven premios internacionales a cambio de favores, usan testaferros para ganar licitaciones y poner a salvo de sospecha todas sus propiedades, meten mano en la bolsa de valores (dinero inexistente que hace ricos a los más ricos solamente, pero de eso hablaré en otro spot), tuercen las leyes o las ignoran a sabiendas de que pueden comprar su impunidad, “maicean” (es decir, compran, chantajean o manipulan) o desaparecen a intelectuales y periodistas, aseguran el bienestar económico de sus nietos a costa de su salud mental, ética y espiritual (pero del espíritu y del amor hablaré en otro spot).

Sí, soy un peligro para los que me acusan de ser un peligro. ¿Cómo no van a desplegar una campaña negra contra mí? ¿Creías que iba a ser sencillo que ellos aceptaran que quien manda eres tú, a través de tu voto y de tu participación ciudadana día tras día? Si tú ganas, les desestabilizas el mercado donde ellos ganan, ganan, ganan. Si tú ganas, ellos pierden. Ellos, los dueños del capital, los que pueden, en cuestión de días, transferir sus cuentas bancarias a la Isla Gran Caimán y dejar a México en bancarrota, ¿crees que van a decirte: pase usted, usted es el pueblo, usted eligió otro modelo de país? De ninguna manera. Tienen todas las herramientas para impedirlo. Tienen dinero (todo el dinero de México), tienen al ejército, tienen paramilitares, tienen policías, tienen porros, tienen a la delincuencia organizada, tienen a los locos solitarios, tienen al gobierno del imperio más poderoso del mundo como respaldo y patrón al mismo tiempo, tienen a los medios de comunicación (los más terribles de todos los mecanismos de violencia, pues matan la conciencia e instauran en tu interior un régimen de enajenación brutal… Pero de eso hablaré en otro spot).

Sí, soy un peligro para los que me acusan de ser un peligro. Porque también tú eres un peligro para ellos. Si tú ganas tendrán que pagar impuestos, tendrán que enfrentar a la justicia, tendrán que renunciar a sus privilegios, tendrán que ser como tú y como yo. Y nada les daría más pánico existencial que saber que sí existe la democracia, que saber que ellos, diosecillos, son sólo seres humanos. Qué miedo. Sólo saben vivir como diosecillos. Por eso se aseguran de que no les darás lata: te escatiman una buena educación pública y gratuita (y los que luchan por ella son tildados de “revoltosos”, “vándalos”, “vagos”), te escatiman los servicios de salud también públicos y gratuitos, la nutrición sana, el comercio justo, el derecho al trabajo y su remuneración digna, el tiempo para tu ocio, tu amor a la tierra y los cultivos, al bosque, tu capacidad de empatía con el prójimo, con los toros, con los gallos, con los perros; para ellos la vida es un insumo, no un hecho sagrado. Ellos sustituyen poco a poco tus sueños por los sueños de la televisión, de la telenovela, de la telebasura (pero de los sueños propios hablaré en otro spot).

Soy un peligro para ellos. Eres un peligro para ellos. La vida es un peligro para ellos. Ahora, permíteme ser un peligro para ti también, sobre todo si crees que este mensaje es maniqueo. Dos preguntas a manera de cale, de prueba sencilla: 1) Si te demostrara que en el futbol mexicano se lava dinero, ¿estarías dispuesto a dejar de ir al estadio o de seguir los juegos por televisión? 2) ¿Adoptarías un perro callejero y lo cuidarías siempre? Doble empatía, amigo mío: un sacrificio tuyo en aras de la justicia y un acto de bondad que active tu amor y tu entrega. La revolución más grande está aguardando en el detalle más pequeño, en lo que es aparentemente tan poquita cosa… Imposible cambiar un país si no cambiamos todos, cada uno aportando un poquito de generosidad, descubriendo el hermoso secreto de la verdadera democracia: todos nos necesitamos, todos vamos a morir, todos debemos colaborar para hacer más hermoso nuestro breve paso por la vida. La felicidad de ayudar, de no creernos superiores, de sabernos vulnerables, es el grande y verdadero premio. No es maniqueísmo. Es un experimento para jugar a otra cosa, si tú quieres: un juego donde no ganen los mismos de siempre, tan poquitos, tan desconfiados de su estatura real. México merece saberse necesitado de tu felicidad. Tú mereces caber en tu país. Dale la esperanza, date la esperanza. Y de eso hablaremos más allá de un spot.

3 thoughts on “Exilios y alienaciones

  1. Gloria 29 mayo, 2013 / 18:22

    Ese régimen de enajenación brutal al que te refieres nos impide aceptar, en efecto, que puede dar felicidad ayudar a los demás, en vez de sentirnos superiores. Gracias por hablar de la esperanza.

  2. Cristina González 29 mayo, 2013 / 17:18

    ¡Me habría encantado oírle a AMLO este discurso! Claro, la mayoría se asustaría, pero sería la pildorita azul para despertar de esta Matrix de una vez por todas. ¡Excelente!

  3. Angel Carlos 29 mayo, 2013 / 16:41

    Verdades sobre más verdades y siempre la verdad. Me fascinó tu spot: no le falta ni le sobra absolutamente nada.
    Vaya un enorme abrazo para ti.

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