Onirosofía

Resurrección

Por Juan Pablo Picazo

— ¡Vamos, levántate! Es hora de ir por tu padre.

Ella se revuelve entre las cobijas, aquellas palabras, aquella voz seguro eran parte de su sueño pues su padre hace tres años que murió ¿ir a dónde? La voz insiste y esta vez le arrancan la cobija, su pijama no resiste el frío. Abre los ojos y su madre la apremia, le acerca ropas abrigadoras para salir a la calle. Se viste aprisa, no ha amanecido aún. Afuera algunos vecinos los esperan con quinqués y linternas, herramientas y caras totalmente despejadas.

Hay mucho silencio, la inusitada marcha parece casi el mismo cortejo que los acompañó a dejarlo en el panteón. Trasponen las calles principales del pueblo, siempre hacia el norte y se allegan a las grandes y centenarias puertas de hierro forjado y su indescifrable sentencia en un latín demasiado viejo.

No es irreverencia pero ella no acostumbra madrugar así, lleva los ojos cerrados como si estuviera en su cama; a veces cuando se levanta a desayunar lo hace con los ojos cerrados, más ahora que las nieblas del sueño se le confunden con la neblina que hay más allá de sus guantes, su gorro, su bufanda, sus chamarras superpuestas una a otra. Arrastra los pies con precaución para no tropezar con el empedrado.

Es muy susceptible al frío, ahí c

reyguerrero

asi siempre está al borde de la hipotermia, por eso odia ese pueblo. Nudala, tiene nombre como de cuento, siempre quiso regresar a la ciudad, pero cuando a su padre le diagnosticaron el  cáncer y le dijeron que ese clima era bueno para él, no volvió a discutir el tema. Ya en sus últimos días, en alguna oportunidad, él le dijo: — Venimos aquí porque en este pueblo si entienden la muerte. Pero ella no le hizo caso, a veces decía cosas rarísimas.

Ella siempre sigue la tradición, pese a que sus conocimientos universitarios la apartan de la superstición y las innecesarias concepciones religiosas asociadas a la muerte. Lo visita el primero de noviembre, le deja flores y le habla como si estuviese a su lado. Pero no tenía idea de lo que significa a esa hora de la madrugada “Ir por su papá” esa tradición del pueblo no le es familiar.

Llegan, ella espera que se pongan a rezar y a cantar, así que se aparta un poco. Trata de recargarse en algún mausoleo con el fin de dormitar un poco mientras se desarrolla el ritual pero los hombres comienzan de inmediato a cavar la tierra,  a aflojarla. ¡Van a desenterrarlo! Están locos, no saben lo que están haciendo. Se acerca muy a  tiempo para ver que ya han abierto el féretro que huele a húmedo y encerrado y escuchar la voz de su padre: — Hace frío de nuevo.

No sabe muy bien cómo es que regresó a su cama. Ni quién la arropó. Sabe que su padre estaba vivo. El camino de regreso era el suelo empedrado moviéndose muy lentamente delante de sus ojos. Voces en sordina que expresaban contento, consejos apropiados para la “convalecencia”, quería hablar pero de momento no se sabía ninguna palabra y el mundo se conectaba y desconectaba de modo irregular dejándola indefensa.

Sólo sabe que soñó con que desenterraban a su papá y estaba vivo después de haber muerto tres años atrás “En este pueblo sí entienden la muerte” parece escucharlo decir. No quiere pararse, se siente muy cansada, pero oye hablar a sus padres en la habitación contigua, lo hacen a sorbos, como quien teme quemarse con algo muy caliente.

Sale y los ve. Él le explica que aquí todos saben que la muerte es parte de la enfermedad que te mata, que es necesario reposar largamente, tres años en el caso del cáncer, y el cuerpo se repone totalmente y tienes una segunda oportunidad. Por eso pueden hablar todos juntos. No, nadie sabe cuánto dura la segunda oportunidad, pero es regla estricta vivirla en el pueblo, fuera de allí sería la locura, atraería a científicos, activistas y gentuza como esa, dicen los lugareños.

Por eso la familia está aquí y por eso el padre no volverá a salir del pueblo. Aunque está feliz por su segunda oportunidad. Ahora ella lo sabe a ciencia cierta, pero aún no quiere hablar de la experiencia de pasar tres años muerto, dice que debe poner su mente en orden y que después le explicará.

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Un comentario Agrega el tuyo

  1. Gloria dice:

    Muy buena historia. Gracias.

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