Entreluz

el

Le llamaban el piano del pobre

Por Alberto González Carbajal

Para Bárbara, por quien conocí la radio escrita.

Su sonido ha estado conmigo desde que tengo uso de razón. Mis primeros movimientos de baile surgieron a partir de su acompañamiento en un festival de primaria, del cual sólo recuerdo que mis pasos se guiaban por su agudo y rítmico sonido. Hoy es uno de los instrumentos básicos en mis gustos musicales. Cuando lo escucho, de manera inevitable me vuelo, como si me inyectaran una droga potentísima, no en una vena sino directamente en la médula espinal. Así, de ese tamaño, es mi gusto por ese instrumento.

Sin importar si es cromático o diatónico, el acordeón va conmigo en mi exploración del mundo y lo recuerdo en momentos que marcaron lo que soy. He aquí algunas anécdotas que ejemplifican esto:

Primero fue en ese festival de primaria y después en alguna fiesta de quince años donde fui chambelán y tuve que bailar alguna pieza como ésta: Polka Santa Rita.

En otra ocasión asistí con unos compas a algún Festival de Oposición, que organizaba el Partido Comunista de México (y luego el PSUM) y donde se presentaban una serie de artistas de muchos países. Allí me tocó ver a esta artista alemana, Christa Behnke, joven en aquellos años. Cuando comencé a escuchar sus acordes simplemente me embobé, al grado que mis amigos me abandonaron, aburridos, y se fueron a buscar a otros camaradas. Para mí ese sonido era maravilloso, me jalaba (y lo sigue haciendo) como mosca a la luz. Die Riesling polka.

Ya desde entonces me gustaba también un gran artista que forma parte de mi muy personal rotonda de músicos ilustres. Me refiero al Eulalio González, “Piporro”, quien en esta ocasión es acompañado por Juan Silva, uno de los mejores acordeonistas del género norteño. Chulas fronteras.

Del lado gringo también se cuecen habas, especialmente en Texas, donde en el rubro tradicional conocí a Tony de la Rosa, un virtuoso que vivió para su música, pero con una sencillez que se aprecia en este video. Esa era su vida. Atotonilco Polka.

Cuando viví en Gringolandia y me involucré con muchos texanos, ellos me compartieron parte de su música llamada “Tex-Mex” y así fue como pude apreciar a gente como “el Flaco” Jiménez, integrante de un grupo llamado The Texas Tornados. He aquí una muestra de su arte. Hey, baby, qué pasó.

Sin querer me he saltado a un fundamental de mis gustos musicales: Jacques Brel, quien aquí es acompañado por Marcel Azzola. Esta es una pieza maravillosa del genero Valse Mussete parisino. Vesoul.

Fue también en los Estados Unidos donde, merced a una novia colombiana, comencé a apreciar y disfrutar el género del vallenato y a uno de sus máximos representantes: Rafael Orozco, quien con el infaltable acordeón de Israel Romero Ospino, “El Pollo Irra”, formaba el dúo dinámico. La historia de este género no se entiende sin ellos. Chequen nada más. La creciente.

Siguiendo esta línea también pude emocionarme con una figura mundial, como lo es Carlos Vives, acompañado siempre por Egidio Cuadrado (para algunos, el mejor acordeonista del mundo) quienes, al interpretar y popularizar ésta muy moderna versión de “Gota Fría”, llevaron a escala mundial el gusto por este género. La gota fría.

Aunque algunos puristas dicen que nunca va a superar las versiones tradicionales como ésta, interpretada por Daniel & Ismael Rudas. A mí me gustan las dos. La gota fría.

Recientemente un buen amigo me compartió esta canción, que es la versión original de otra canción que causó furor en México (“No te metas con mi cucu”). Pertenece al género Zydeco de Lousiana. En esta versión aparece John Fogerty (ese mero, el de los Creedence Clearwater Revival) acompañado del inmortal “Rockin” Sydney, uno de los emblemas de este modo de tocar el acordeón. Disfrútenlo. My Toot Toot.

Por último es fundamental mencionar a Celso Piña ese mexicano originario de la norteña ciudad de Monterrey que le dio por tocar cumbia y vallenato colombiano haciéndolo de un modo excelso, alegre e intenso lo cual no sería extraño sino fuera porque su ciudad natal es uno de los lugares emblemáticos para la música norteña, por eso le llaman “El rebelde del acordeón”. Recientemente le dio por hacer crossovers con otros ritmos también de manera genial, aquí podemos apreciar una de sus canciones más emblemáticas. Cumbia sobre el río Suena.

Mi gusto por la música es muy ecléctico, ya lo he contado, pero sin duda cuando de se trata de emoción y adrenalina esta es una de las mejores opciones que tengo, el acordeón es para mí como esa voz que le habla a mis instintos y los saca de su letargo, empatando mi grito interior con el tono agudo de sus notas.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s