La dueña de la isla

El hijo de tus ojos (II de XIV)

Por Alma Karla Sandoval

No es suficiente con el viento esta mañana.
No resulta fácil dejar un trébol
olvidado en tu camisa,
una canción que se repite
y llora.
No alcanza con la confesión
que no ha dormido
ni con las semillas que se entierran.
Siguen disparando en la ciudad
donde repasas junto al sueño
un beso quemándose en mi vida.

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Un comentario Agrega el tuyo

  1. Angel Carlos dice:

    Poema bello e inquietante,
    Gracias por compartirlo.

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