Entreluz

Algo no huele bien

Por Alberto González Carbajal

El chofer del taxi me mira con su espejo retrovisor, observa con curiosidad mi rostro circunspecto; el tráfico de la ciudad hace que mi estado de ánimo pase de la preocupación a la desesperación, las marchas, plantones y bloqueos de calles convierten al ya complicado tráfico en algo parecido al tránsito en el purgatorio que describe Dante.

Sin decir agua va, el taxista me suelta a bocajarro: “¿A poco no hay algo raro en esto que está ocurriendo con los maestros?”. De golpe salgo de mi ensimismamiento. No me asombra que este personaje tenga tan brillantes deducciones (he platicado aquí mismo, en este hormeguero espacio, que los habitantes de esta ciudad tenemos un nivel de politización diferente al de otros lugares del país), más bien me sorprende que coincida conmigo en ese aspecto.

Las marchas han sido el pan nuestro de cada día desde hace muchos años. En la medida que aquí se asientan los poderes federales, la gente de otros estados considera que aquí se les puede hacer más caso que en sus lugares de origen, y hemos aprendido a vivir con eso. Los que cruzamos este espacio todos los días conocemos las diferentes rutas alternas, porque si no son marchas son obras públicas; uno se hace hábil por necesidad; sin embargo, este movimiento ha llegado a puntos que eran casi sagrados porque atentan directamente con la economía de esta ciudad, como el aeropuerto, por ejemplo.

La idea que me ronda en la cabeza es que quienes gobiernan este país en el ámbito federal están jugando una carambola de varias bandas, y esto no es un tiro de largo alcance; todo está tan planeado como la próxima invasión a Siria por parte de los gringos, basados en un aparente montaje (como siempre ha sido).

Primero con un exacerbamiento del movimiento magisterial, de tal modo que en algún momento puede llegarse a una violencia (alentada por provocadores profesionales infiltrados) que requiera de algún tipo de uso de la fuerza que deje necesariamente mal parado al gobierno local. Ya lo vimos el primero de diciembre de 2012: durante la toma de posesión, los medios nacionales de comunicación, salvo honrosas excepciones, a quien lincharon, primero por exceso de rudeza y luego por su tibieza, fue al gobierno local.

Después en esa escalada del movimiento a nivel nacional, ahora resulta que hasta en estados donde el sindicalismo magisterial oficial es la máxima autoridad también comienza a haber manifestaciones de protesta, como si hubieran recibido la indicación precisa de hacerlo.

Con tanta cobertura mediática de este  fenómeno la gente no repara en las reformas que tienen otros alcances: la energética y la fiscal, donde a todos nos golpearán sin que nos demos cuenta, primero entregando los bienes energéticos de la nación a las compañías extranjeras que “sabiamente” nos darán espejitos por el petróleo, el gas y la energía eléctrica. Después amaneceremos con una nueva tasa impositiva, la cual, para pagarla, nos hará parir los espinudos chayotes y sin dilatación del cuello uterino.

En algún momento, dentro de algunas semanas, cuando la mayoría de la gente de esta muy noble y leal Ciudad de México, en su mayoría cansada de tanto sacrificio, exija que se aplique mano dura a quienes les bloquean la libre circulación, llegará el gobierno federal como el superhéroe que pretende ser, a rescatarnos, calmando a los líderes con plata o con rejas, haciendo lo que el gobierno, aparentemente timorato, local, no pudo hacer en su oportunidad y quedará sembrada la duda si la izquierda no ha perdido su capacidad para gobernar este espacio del país.

El taxista se queda esperando mi respuesta y le digo que sí, que hay algo que no huele bien. Su continuación de este diálogo me deja algo de esperanza: “Ps’ es que estos güeyes piensan que somos bien pendejos; a leguas se nota que el Peña y su gente están metiendo su cuchara, pero aquí se van a chingar, aquí se la van a pelar”.

El camino es la información, hay que platicar entre nosotros, intercambiar impresiones, construir ideas y propagarlas. No construimos esta ciudad de la nada y no la vamos a dejar por nada.

Anuncios

Un comentario sobre “Entreluz”

  1. Comparto muchos de tus temores, creo que aquí hay gato encerrado y que los gobernantes nos están dando atole con el dedo para distraernos y poder aprobar las reformas que más les interesan.

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s