Entreluz

No hablamos alto, hablamos claro

Por Alberto González Carbajal

“No es que no me sienta joven, es simplemente que hay algunos jóvenes que no me gustan; me resulta hasta doloroso ver que desperdician el enorme don que tenemos, que nos distingue como seres civilizados y que nos separa un poquito del resto de los seres vivos”.

Así terminó la exposición de motivos que le hice a la capitana Nenetiti con respecto del tema que nos había ocupado en esta ocasión: el evidente deterioro en el correcto uso del lenguaje entre los chavos de esta generación, especialmente a la hora que emplean los procesos y artilugios comunicativos/informáticos actuales.

La discusión comenzó cuando a mi teléfono, que presume de ser inteligente, llegó un mensaje de un número en ese momento desconocido para mí. Éste decía textualmente: “sr le di c a rdm ke si m llama pf”. Apunto que, en ese momento, estaba leyendo un texto ligeramente filosófico sobre la importancia del pensamiento, escrito por Jorge Luis Borges. Agreguen, además, que el ensayo está escrito en inglés… y entonces ustedes entenderán mi estupor cuando vi ese texto, ante el cual, lo confieso, tuve que esforzarme en el equivalente de diez idiomas para interpretarlo.

Llamé a la niña de mis ojos a mi vera y le transmití lo que, según mis sesudas conclusiones, decía el mensaje. Mi sorpresa fue mayor cuando ella reviró: “¿Exactamente qué decía el mensaje?” Me sentí absurdamente cuestionado en mis conocimientos de la juventud actual y sus misterios, como si el peso de esa vejez que se avizora en lontananza pandeara mi estoica capacidad de adaptación a la temporalidad.

La cuestión es que, motivado por esa contrariedad, divagué un poco sobre la importancia de hablar lo más correctamente posible, utilizando todo el lenguaje que conocemos y buscando, en la lectura especialmente, ampliar nuestro bagaje lingüístico. Para mí, ese es uno de los mejores medios para restablecer un poco el orden en el caos que, de cuando en cuando, nos invade.

Llegados a este punto, el frutito de mis entrañas me señaló algo que me sorprendió. Ella dijo que la mayoría de sus compañeros se queja de que el profesor de español habla “muy fuerte”. Curiosamente es el catedrático que mejor y más completo vocabulario maneja. De pronto me llegaron a la memoria algunas líneas del famoso poema en prosa de León Felipe: “Por qué habla tan alto el español”, especialmente aquella de que “…el español habla desde el nivel exacto del hombre, y el que piense que habla demasiado alto es porque escucha desde el fondo de un pozo”. Al decírselas a mi hija, no sólo sentía un poco de enojo sino que se me revelaba la absoluta certidumbre de que este lenguaje que se utiliza hoy en día para “optimizar” el espacio en los artificios de comunicación móvil suena más al susurro que se emite desde un lugar oscuro y profundo, justamente como si el sonido partiera desde el fondo del pozo del que hablaba el poeta.

Finalmente le mostré algunos ejemplos de cómo el mismo mensaje suena y se siente diferente utilizando diferentes palabras, (la autoría inicial de este divertimento que toma una estrofa de un poema de Neruda es de mi mentor y padre espiritual; yo me he tomado la libertad de hacerle una nueva actualización), nos reímos y ella asintió; dijo que se queda con ese lenguaje que le transmite más… aunque suene un poco como grito.

PABLO NERUDA (AÑOS 20)

Me gustas cuando callas porque estás como ausente,
y me oyes desde lejos, y mi voz no te toca.
Parece que los ojos se te hubieran volado
y parece que un beso te cerrara la boca.

AC GONZÁLEZ RUIZ (AÑOS 70)

Me pasa tu aplatane porque estás fuera de onda,
y me oyes cotorrearte y como que ni me pelas.
Como si los oclayos te hubieran hecho chiras
y un besote bien chido te trabara las muelas.

YO (ESTOS DÍAS)

Me late tu achicopale porque te ves pacheca
y me oyes que berreo y me tiras de a loco.
Parece que los faros se te hubieran fundido
y un beso bien acá te cerrara la jeta.

3 thoughts on “Entreluz

  1. Gloria 28 octubre, 2013 / 12:40

    Gracias por defender el buen hablar y el buen pensar.

  2. Xóchitl Pineda Carbajal 25 octubre, 2013 / 17:47

    JAJAJAJ LO ESTOY LEYENDO EN EL TRABAJO Y NO PARO DE REIRME, Y MIS JEFES ME PREGUNTAN QUE QUE ME PASA Y NO PUEDO DECIR, JAJAJAJAJA

  3. Angel Carlos 25 octubre, 2013 / 13:55

    Me encantó la actualización que compuso mi hijo espiritual de nuestro divertimento. Me recordó bellos tiempos de respeto y orgullo por el(los) idioma(s) que hablábamos, escribíamos y usábamos para pensar. No dudo que esta época “irreverente” sea de renovación, en el idioma y en todo lo demás, y hago votos por que estemos viviendo una evolución, no una involución, del pensamiento.

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s