Noctívago

Imperdonable

Por Juan Pablo Picazo

¿Quién es libre de sangre

aunque no hunda la daga?

¿quién presume inocencia

aunque no destierre, hiera,

o demuela al prójimo indefenso?

Quizá un hombre morirá de frío esta noche

y yo me cubro

con mantas, ropas y paredes

mientras él se guarda

bajo plásticos, papel periódico

y raídas ropas

al amparo de un tecorral incierto.

La radio dijo su nombre,

lo señaló paseando su ciega,

enclenque, hambrienta

y septuagenaria soledad tristísima

por las calles mismas

en que mendigué de niño.

Hoy que tengo abrigo

y amor y casa y alimento,

he traicionado

a quienes siguen durmiendo en las banquetas

como hiciera yo hace muchas, muchas lunas.

Lo depredan gatos y perros callejeros,

y ratas y hombres y otras faunas nocivas

que buscan su muerte “accidental”

por vivir sin luz en los ojos

y con los pies en la barranca.

No reclama nada a nadie,

sólo quiere deslizarse en paz hacia la muerte

agradecido de lo poco

que pocas manos

ponen en sus manos.

Los demás

somos mudos, ciegos, sordos,

y vamos por el mundo

con nuestro mundo a cuestas

mientras muchos

vuelven al polvo y a la sombra

por esa molicie

exigente y colectiva

que juzgamos inocente.

Anuncios

2 comentarios sobre “Noctívago”

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s