Entreluz

El proyecto inacabado

Por Alberto González Carbajal

“Mire usted, amigo González, no es que no creamos en ese proyecto; por el contrario, sabemos que ese es, más que el futuro, nuestro real presente; su idea es realmente innovadora y tal como usted lo plantea la inversión regresaría en un tiempo corto. Sin embargo, usted sabe, porque estoy seguro que lo sabe, que en el presupuesto de este año no tuvimos la oportunidad de considerar ese tipo de inversiones que por ley debemos de incluir de manera muy detallada. Pero no se preocupe, tiempo tenemos; en algún momento de este tiempo que nos ha tocado llevar las riendas de esta administración revisaremos este punto de manera ineludible. Le reitero, usted no se preocupe”.

Este fue el colofón del larguísimo discurso que me recetó el alto funcionario público que hace ya casi un año me invitó a presentarle un proyecto con base en algunas ideas que yo le había planteado a un amigo común. Ese fue su muy político modo de decirme que no tenían billete para esto.

Mi amigo, cuya oficina se encuentra en la misma dependencia donde pule el fulgor burocrático el funcionario anterior, me cuenta cómo ahora las cosas relativas a los negocios con el gobierno son un poco más lentas, cómo es que han cambiado estos tiempos (¡¿?!), cómo ahora los servidores públicos se han vuelto mucho más cautos (recontra ¡¿?!) a la hora de gastar el presupuesto.

Ya en plan fregativo, me pongo a cuestionarlo y le muestro las debilidades de sus argumentos de cara a ciertos gastos que hoy por hoy ya no se publicitan tanto pero que allí están, a la vista de quien quiera recorrer los enormes laberintos burocráticos que impiden el fácil acceso a esta información. Mi amigo termina por decirme: “Cuando las tripas dejen de dominar tu cerebro platicamos. Hoy estás como muy intensito”.

Y bueno, esto me pasó por no confiar en mi instinto, que me gritaba que mejor buscara otra cosa en la cual invertir mi tiempo. Pero qué le va a hacer uno: hay que arriesgarse (es un modo de sublimar mi terrible debilidad por el juego y las apuestas).

Ligeramente decepcionado, me doy cuenta que yo sólo soy una muestra de cómo es que este gobierno ha decidido ponernos contra la pared, para que la gente se sienta salvada cuando las instituciones oficiales nos avienten los lazos (programas sociales) que quizá impidan que nos ahoguemos… pero no dejamos de estar con el agua hasta el cuello.

Con esta perspectiva me atrevo a decir que este año no vamos a tener nada de crecimiento real, no el de los números oficiales, sino el que se palpa en la calle, donde la gente sigue recortando sus gastos para lograr un nivel mínimo de sobrevivencia. No hay futuro promisorio, no por el momento.

El horno sigue sin bollos; es más, el horno ya no está… porque no he podido ir a recuperarlo a la casa de empeño.

One thought on “Entreluz

  1. Doris Palomino 1 febrero, 2014 / 22:34

    ¡Fuerza Alberto!

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