Noctívago

Insostenible

Por Juan Pablo Picazo

El hombre barbado

habla solo,

acuna su rostro en las manos,

la ciudad lo ha vuelto invisible

y los indiferentes

pasan en sus sillas de ruedas

con prisa.

Ya no llora el hombre

que viste las ropas

de muchos a un tiempo,

las gentes-persona

lo evitan

porque huele a soledad extrema,

a malos tiempos,

a olvido social prodigado.

Era una vez ciudadano,

mucho de él fue devorado

por gente armada de leyes,

guarecida con escudos de balas,

y alimentada con carne de pobres.

Su cabeza estaba pesada de sueños

y no cabía en ningún sombrero,

fue ganando la calle

conforme perdía lo demás:

permisos, papeles,

monedas, amigos y familiares.

Anoche perdió sus recuerdos,

ya no puede llorar,

en su mente no existe otra casa

que el rincón con sus trapos, su torta

y su amor.

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2 comentarios sobre “Noctívago”

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