Yo lector

De la bibliofilia a la bibliomanía

Por Juan Pablo Picazo

Hay gente que no leería un libro ni aunque en ello le fuese la vida. Bueno… si en ello le va la vida a lo mejor sí que lo leería. En general sin embargo, la lectura no ha enraizado en este México nuestro y es tal la fuerza de este fenómeno, que escritores como Juan Domingo Argüelles se suman a los estudios de otros especialistas internacionales que, en parte explican y en parte defienden, el derecho de quienes no leen a no hacerlo o a leer lo que les venga en gana, así sean solamente, los anuncios comerciales de televisión y a veces, los nombres de las calles por las que transitan.

Leer o no leer, he ahí el dilema.

Mientras tanto, la sociedad moderna prefiere, por razones y sinrazones diversas, a quienes leen de vez en cuando y a quienes presumen de leer sin hacerlo. Leer mucho, leer poco o ser un mediano buen lector, todo se vale, aunque esto último parece más socialmente aceptable hoy porque no humilla ni a uno ni a los otros. La medianía se ha puesto de moda desde que se malinterpretó el dicho de Santo Tomás de Aquino, quien afirmaba que “todos los extremos son malos”. Pero al contrario de la gente que no lee y a la cual los libros la tienen sin cuidado, existe el otro extremo: el de los lectores compulsivos y otro peor aún: el de los bibliófilos, bibliómanos y el de los cazadores de libros raros, ediciones extrañas o bien, de los llamados incunables; es decir, libros únicos en su especie.

Arturo Pérez-Reverte, escritor español que fue admitido por unanimidad como miembro de la Real Academia de la Lengua Española, nos lleva a ese mundo con su novela El club Dumas o la sombra de Richeliueu, (Editorial Punto de lectura, Madrid, 2000 pp. 559.) a través de Lucas Corso, un detective de libros por cuenta ajena que rastrea los volúmenes más raros del mundo viajando de un país a otro, lo mismo en librerías de viejo, ya en las más selectas bibliotecas de los coleccionistas internacionales. Esta obra, cuya estructura recuerda más a un guión cinematográfico que a una novela, fue llevada a la pantalla por el célebre director Roman Polanski con el nombre de La novena puerta del infierno, cinta protagonizada por el actor norteamericano Johnny Depp.

En El club Dumas la pregunta es, según un texto promocional, “¿Puede un libro ser investigado policialmente como si de un crimen se tratara utilizando como pistas sus páginas, papel, grabados y marcas de impresión…?” La respuesta es si, aunque… veamos: Lucas Corso, el cazador de libros, tiene dos encargos: autentificar un manuscrito original de Alejandro Dumas y la comparación de los últimos tres ejemplares de un libro legendario: Las nueve puertas del reino de las sombras, atribuido por los expertos a la mano del mismísimo Lucifer y que fuera impreso por Arístide Torchia en el siglo XVII, último trabajo suyo ya que luego fue quemado en público por orden de la Santa Inquisición, bajo el cargo de hechicería.

En el desarrollo de su trabajo, Lucas Corso debe entrevistarse con Boris Balkan, experto en la novela popular del siglo XIX y narrador de la historia; con Liliana Taillefer, la hermosa y rara viuda de un editor asesinado; Varo Borja, un poderoso bibliófilo sin escrúpulos; los hermanos Pablo y Pedro Ceniza, encuadernadores y restauradores profesionales y muchos otros cuyas vidas se transforman con cada página que se deja atrás. Todo lo anterior no basta para Arturo Pérez-Reverte, quien a la trama, ya de suyo bastante aderezada, suma la enigmática presencia de una joven mujer de ojos verdes con modales propios de sus veinte años y sabiduría de siglos, quien se convierte en su ángel o demonio de la guardia, al leerlo usted tendrá que decidir.

El de los libros es un mundo más que apasionante, y entre las líneas escritas por este autor contemporáneo se transforma además en el escenario para la reinterpretación de la vida, una reinvención del libro. Lucas Corso dista mucho de ser un héroe de acción, bibliófilo erudito empecinado en una búsqueda cuya meta él mismo desconoce pero en la que ha puesto la vida. Este cazador de libros tampoco es un alma de la caridad, Boris Balkan lo describe así: “Corso era un mercenario de la bibliofolia, un cazador de libros por cuenta ajena. Eso incluye los dedos sucios y el verbo fácil, buenos reflejos, paciencia y mucha suerte. También una memoria prodigiosa, capaz de recordar en qué rincón polvoriento de una tienda de viejo duerme ese ejemplar por el que pagan una fortuna.”

En El club Dumas o la sombra de Richelieu, Pérez-Reverte le sigue la pista al verdadero D’Artagnan y descubre algo más que un personaje de Los tres mosqueteros, descubre los “negros” de que se valía Dumas para su prodigiosa producción literaria y las relaciones de éste afamado escritor francés con el ocultismo, la demonología. y por supuesto, ese siniestro libro que Corso investiga: Las nueve puertas del reino de las sombras.

Si a usted leer a veces le cuesta trabajo, esta novela de Pérez-Reverte quizá le cure de la indecisión, otras más hay de su firma que acaso lograrían lo mismo. En este libro el personaje central es un libro cuya atentísima lectura es el objetivo. Se cree que dicha lectura trae consigo todo el poder que un hombre o una mujer pueden desear y mucho más. Léalo y pruebe sus efectos.

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