Incierta certeza

La luz que ves

Por Luis Ernesto González

Para Alejandro Chao

Pule la lluvia
la luz que no pudiste.

Antes de dar al puente
su calidad de prisma,
una última mirada.

Y luego uno lo cruza
y deja de ser uno.
Pasa la luz, no uno,
la luz que uno pulió toda su vida
y la devuelve como gota de río al mar de luz.

Y uno se va. No es.

Teje la nube estrellas en la tarde,
luego deja caer gotas en el brasero
del perdón, del anhelo, del nudo en la garganta.
El arco iris.

Puente tan cortejado por la ausencia.

Cuando mires y sientas
que te baña una luz prístina
que en ti se vuelve antigua,
entiende que ha partido un ser maravilloso;
un sabio cruzó el puente.

Cuando la luz de la mañana nueva
sea la primera luz que merece tal nombre,
sabe que amas con imposible abrazo
a un muerto que fue prisma
y hoy se confía a la lluvia.

Ama a tus muertos mientras vivas.
Ellos hoy iluminan lo que miras.
Ama a tus vivos cuando mueras:
ellos verán ese prodigio,
la luz que les entregas.
Y deja que la lluvia la siga puliendo
por si en vida,
en esta breve vida, te faltaron lágrimas.

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5 comentarios sobre “Incierta certeza”

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