Entreluz

Reserva Nacional de Talentos

Por Alberto González Carbajal

Mi asociado, a quien el bajo mundo empresarial apoda “el TB” (el Terabyte, por su innata capacidad de almacenar información no siempre muy útil… pero también por su capacidad de comer a lo “terabestia”), termina su pastel de chocolate, última parte de una opípara comida y, sin más, sentencia: “Por supuesto que era inevitable que este gobierno comenzara, en primera instancia, a sacudirse el lastre y a castigar a quienes lo han cuestionado. Es un principio de negocios: tarde o temprano pasas la factura por los daños y retrasos causados”.

Nuestro tema de plática giraba en torno de aquellos conocidos y cuates mutuos que se fueron “a la cargada” cuando el actual presidente fue postulado. (Para mis amigos del sur del continente, una nota al margen: sumarse a la cargada significa que se adhieren la causa de un político cuando la victoria es inminente, fingiendoque siempre han estado apoyándolo, en las buenas y en las malas). Todos estaban justo como ahora: desempleados, viviendo de “gestorías” (“coyotaje”, también le llaman) y recordando todos los días glorias pasadas de cuando eran, según ellos, altísimos funcionarios (que no hacían nada más que bulto en hinchadas oficinas gubernamentales).

“Mira, mi Beto, tú recuerdas cómo fue que, tras pasar muchos años fuera del presupuesto, cuando fueron purgados por las administraciones blanquiazules (que, si bien eran igual de corruptas, sólo querían a sus correligionarios para mamar de la ubre presupuestal junto con ellos) tenían hambre y sed de gloria; recuerdas cuando nos buscaban para decirnos: ‘Ahora sí ya hablé con Fulanito, que es el dedo chiquito del licenciado Sutanote, que es primo del que va a estar en tal o cual oficina… ahora sí vamos a tener chamba, ¡volvemos al presupuesto, del que nunca debimos haber salido!’. Todo sonaba bien (para ellos) y al cabo de casi dos años de haber vuelto su partido al gobierno… ellos siguen igual, en ese limbo conocido como la ‘Renata’, o sea, la Reserva Nacional de Talentos, en espera del llamado para engrosar las filas gubernamentales”.

Escucho con atención al TB. Viene a mi mente una enorme cantidad de personajes de gobiernos pasados. Debido a mi trabajo, me los he encontrado muchas veces, en ocasiones haciendo antesala en entidades de gobierno de medio pelo y con una media sonrisa dibujada, que puede ser leída como una mezcla de decepción e infinito temor; o, en otras ocasiones, en cafés y restaurantes cercanos a las entidades burocráticas, a la espera de que suene su teléfono móvil para acudir presurosos a aportar su talento… Eso no va a ocurrir.

Durante las elecciones de 2012 hicieron todo lo que pudieron para aceitar una elección que compró muchas voluntades en el universo de lo que llamaba Karl Marx “lumpenproletariado”: repartieron tarjetas de prepago, playeras, despensas, prestaron sus casas como bodegas de material de publicidad no reportado (o sea, ilegal), dejaron que otros utilizaran sus cuentas bancarias para que por allí fluyera el dinero de los gastos no oficiales y acudieron a todos los actos proselitistas del PRI; allí se tomaron la borrosa foto con el candidato que, a la menor provocación, muestran con gran orgullo a quien se deje.

No van a abandonar su estatus actual. Se quedarán esperando, porque aquellos que ahora ocupan las oficinas top de la burocracia sólo van a llamar a la gente de toda su confianza, no a quienes se prestaron a hacer el trabajo sucio. Quizá alguna migajita salga, pero no más que eso.

En esa reflexión estábamos cuando a nuestra mesa llegó un conocido de ambos, el licenciado “Sope” (llamado así por su pelo, que parece una mezcla de frijoles negros y queso blanco rallado montada sobre una media calva lustrosa y amarillenta… hagan de cuenta un sope), quien de manera estentórea nos gritó desde la distancia de dos mesas: “¡Mis queridos amigos, ahora sí ya la armamos! Ahora sí tengo un negocio sin pierde”. Y que se arranca. Se sentó con nosotros y se aventó una retahíla de datos inconexos sobre licitaciones arregladas, “amigos del alma” que nos van a permitir ganar sin concursar y hacer negocios millonarios. El TB y su servidor, como ya dije, sabemos que eso no va a ocurrir. Previendo el dolor que le espera al Sope, le invitamos un café y un pastel para que no olvide ladulzura de la vida. En un parpadeo vació el plato y la taza. El Sope trae el hambre atrasada. Tras los comentarios optimistas con intercalados “enhorabuenas” y palmadas en la espalda, nos retiramos del lugar sabiendo que esa camada de aspirantes a políticos de alto nivel se quedará “comiendo banca”, como se dice en los corrillos deportivos, hasta que vuelvan a sentirse necesarios y se presten a hacer las triquiñuelas con las que su partido… pero no ellos… gana elecciones (o sea muy pronto).

One thought on “Entreluz

  1. Gloria 20 julio, 2014 / 12:44

    Cuando la corrupción viene desde arriba pocos se escapan pues quieren que les toque, cuando menos, unas migajas del pastel.

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s