Cosas pequeñas

Nacer en Namibia

Por Anayansi Zozaya

When there is nothing left, there will still be sand.
There will still be the desert to conjugate the nothing
.

Edmond Jabès

Me convertí en un instante frágil y me vi en la necesidad de reinventarlo todo. Por eso busqué un lugar donde nacer.

No quería la geografía solemne, prefiero el entorno de ensoñaciones primitivas, remotas; casi toscas. Me siento cómoda en el paisaje que se parece más a mí. (Aunque nadie sabrá cómo fui.)

Llamaría al desierto el espacio de la ausencia. Y quién no sabe que en el principio hubo pura ausencia. Sólo en el principio. Un comienzo de infinita soledad en el silencio del universo. Para saber que se puede.

De a poco, la vida. Surge la historia de un alma. Absorta. Un poco asustada. Casi prefiere no moverse. Se pregunta quién irá a ser. En qué se convertirá. Cuál será esa palabra que siempre buscará.

En el día, mira el paisaje. Vastísimo. Café, un tanto amarillo. Cada grano de arena representa una posibilidad, un camino, una vida.

Surge, también, del fondo de la noche, y encuentra por primera vez las estrellas: cantidad infinitamente hermosa de oportunidades.

Es el principio. ¿Qué será? No quiere equivocarse. (Pero va a equivocarse. Demasiadas veces.) Ninguna certeza. Después de todo está construyéndose sobre arena.

Escoger entre ser canción, o silencio, o pregunta, o idea, o…

Querrá tener cara y cuerpo. Por un solo motivo (alma banal): para darse el lujo de sentir el viento.

Tan pronto como pueda se levantará (en ese páramo) y se quedará ahí, de pie, esperando que sople el viento. Cálido viento. Suave viento. Lírico viento. Protector viento. Considerado viento.

Lentamente, alma radiante. Espíritu animado en busca de su palabra.

Esa palabra de la que dependerán todas las demás palabras. Aquella que sea reconocida por su tierno vocabulario. La que le dé significado. La que sea una epifanía. La que no morirá con ella (cuando vuelva a morir).

Y todo está listo. El cielo toma su lugar en el cielo. Las estrellas se acomodan en sus puestos. La explanada baldía ha sido extendida. El paisaje en pleno lucimiento.

Finalmente, dejarse morir, y dejarse nacer en el Reino de la Ausencia. Y tener la esperanza de que este edén dé mejores frutos.

One thought on “Cosas pequeñas

  1. Gloria 23 agosto, 2014 / 12:13

    Muy bello tu escrito. Me encanta la frase: Un comienzo de infinita soledad en el silencio del universo.

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s