Incierta certeza

¡Hilad!

Por Luis Ernesto González

Tal vez en esas manos…
—mira las arrugas, mira el sol sembrado en ellas—,
o tal vez la fibra que lo conforma…
se habría roto, tal vez
hubo algún arrebato y la intención de deshacerlo…

Pero no,
no en esa noche de las deserciones.
No
en el cansado abandonarse a lo que fuera.
No en esas manos.

Siguió hilando en silencio,
siguió hilando,
y siguieron los pétalos lunados
palideciendo ante la exangüe duda.

Ahora estamos aquí,
pentagrama perfecto que se deshoja.
Péndulo, punto fijo,
distancia apenas nada de nuestros corazones,
clave de sí, de ti, de mí…
oscila, tiembla.

Es tan frágil el hilo.
Y el abismo.
Pero cada mañana,
canto lejano, canto
que como niebla sube de su sueño
desde la cuna de la barranca,
pero cada mañana,
del horizonte de las manos aradas
nace nuestra hilandera.
Suspendido el aliento,
nazca en besos la vida.

Anuncios

3 comentarios sobre “Incierta certeza”

  1. ¡Enorme!
    “y siguieron los pétalos lunados
    palideciendo ante la exangüe duda.”
    Es un clásico.
    ¡Enhorabuena, Señor Poeta!

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s