Incierta certeza

Cuando nadas

Por Luis Ernesto González

Te arrojaste al estanque,
tú, el esmeril del viento.
La luz, el agua, se vieron a sí mismas
en reflejo artesano pulido en cresta y valle.

Se avitraló el instante.
Confesión de vidriera, los secretos del Sol,
parhelio en piel desnuda.

Tú no lo sabes. Sigues
nadando entre los peces
y casi envidiándoles las branquias.

Ellos te ven, te siguen,
te rodean.
Sirena de la Luz, dibujan en la arena.
Cuántas leyendas cumples
cuando en el agua escribes
las olas de tu cuerpo.

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3 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Carlota dice:

    Muy bonito! Me hizo pensar en el origen de la vida, a final de cuentas empezamos nadando.

  2. Angel Carlos dice:

    Musical y evocador. ¡Mhmmmmm!

  3. Gloria dice:

    Me encanta, sobre todo los tres últimos renglones.

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