Noctívago

Florecimiento

Por Juan Pablo Picazo

Hay una mujer
que con la sangre
de mi amor regada,
ha florecido.

De su lenta eclosión
me han llegado
el llanto y la risa
en estado original;
y los ojos, los labios,
las manos del amor en estado puro.

Se abisman mis pensamientos
en un balbuceo,
mis viejas ambiciones
se diluyen como leyendas
que ya no son contadas,
y me pierdo
en esa caricia
de una mano breve
que no ha madurado.

Y olvido quién soy,
o si no tengo lectores,
y olvido si dicen
que no suelo escribir
como los amos
de todas las ediciones
y premios.

Y soy sólo
ese divertido alguien
a quién jalar el cabello,
o sobre quién
dormir una siesta.
profunda.

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Un comentario Agrega el tuyo

  1. Gloria dice:

    Me gusta tu poema y puedo asegurarte que siempre tendrás lectores.

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