Noctívago

Irascible

Por Juan Pablo Picazo

El enemigo acecha siempre,
viaja en autobús,
compra en el mercado
y come en las fondas.

El enemigo no descansa:
recoge lo suyo en el basurero
y come en los puestos de la calle.

El enemigo es omnímodo,
ocupa las presidenciales sillas
y manda en los palacios
la desaparición, la muerte,
todo por el bien de las instituciones.

El enemigo duerme en mi cama
y se lleva a la boca mi comida,
su cinismo es mayor:
me suplanta en el espejo.

Lleva dentro todos los fantasmas de la ira
y me corroe con sus monumentos,
con sus llamados a la revolución,
con sus lágrimas cenicientas
y escarpadas.

El enemigo lleva
mi nombre y mi apellido
y es también los vecinos
¿cómo podría vencerlo?

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