A través del espejo

Salvación

Por Karla Winkler E.

Era viernes de Cuaresma. Faltaba poco para salir de vacaciones. La niña, muerta de sed, buscaba un bebedero que funcionara en el patio de la escuela. La madre superiora vio de pronto a la pequeña, desesperada, angustiada al abrir y cerrar cada uno de los grifos del colegio. La mujer conocía muy bien esa angustia, esa avidez, la sequedad voraz y la aspereza atroz que llega hasta lo profundo de la garganta. Así que decidió salvarla en cuanto se acercara a pedirle agua. Se sentó en un banco a esperar. La niña, al encontrarla al final del pasillo, corrió hacia ella clamando un vaso de agua. La madre le dijo que esperara un poco porque se acercaba un grupo de niñas. Deseaba que el público estuviera completo. Entonces se levantó y las hizo entrar a todas a la oficina de la Dirección. El botellón de agua brillaba desde su columpio. Se puso lentamente a servir un vaso. La niña miró atenta e impaciente hasta la última gota. Estaba ya a punto de acercar la mano, cuando la monja dejó de aparentar calma y manifestó toda su furia.

—¡Él te da tanto y tú no puedes ofrendarle ni siquiera tu sed! Te olvidas de cómo murió por tus pecados y qué debes hacer para obtener las bendiciones de su sacrificio. ¡Con esa actitud egoísta, tú nunca tendrás un lugar en el mundo celestial!

Humillada, sedienta, condenada, al llegar por fin a casa la niña corrió a la fuente del agua y, tal como estaba, con uniforme, se empapó. En ese momento se le apagó la sed. Y en ese instante se le encendió la sangre.

La monja, satisfecha de haber salvado un alma, esa noche cerró con llave su celda. Necesitaba un premio. Sacó de debajo del colchón su caja de bombones. Los saboreó uno tras otro, tragando en cada uno una melaza que contrastaba con el sabor amargo de su boca, que azucaraba y consolaba frustraciones y dudas. Haber salvado a una niñita requiere valor y sacrificio.

4 thoughts on “A través del espejo

  1. Gloria 30 marzo, 2015 / 17:33

    Me pregunto si padres, realmente amorosos, esperarían que sus hijos les demostraran su amor mediante el sacrificio.

  2. Karla 30 marzo, 2015 / 12:50

    Si la mayoría de los religiosos concibieran a Dios como tú lo haces, como debería ser: sinónimo de amor, vaya que la Iglesia sería distinta…

  3. Carlota 30 marzo, 2015 / 12:26

    Que bien describes en esa religiosa un concepto equivocado de lo que quiere Dios de nosotros, Dios nos dio su vida por Amor y lo que menos quiere es nuestro sufrimiento, el quiere que lo imitemos amando como el nos amo y darnos al otro y verlo como imagen de Dios mismo.

  4. Cristina González 30 marzo, 2015 / 11:05

    Es curioso cómo se le pide ese tipo de sacrificios especialmente a las mujeres.

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