A través del espejo

Traición

Por Karla Winkler E.

Era su cumpleaños, pero nunca importaba porque envejecía imperceptiblemente, parecía eterno… Caminó con pereza por el pasillo hasta la habitación. Ella dormía una siesta. Él se acostó a su lado y en unos minutos se quedó dormido.

Media hora después lo despertó un gran malestar. Percibió un olor extraño y nuevo que se hacía cada vez más intenso. Nunca en 15 años había pasado. No tardó en advertirlo: era el olor de otro. Olía a traición, a deslealtad, a infamia.

Se estremeció. La intentó despertar, pero ella sólo balbuceaba palabras incoherentes entre sueños. Parecía tan inocente… La miró y sintió frío, pese al calor de mayo. Entonces se levantó de un salto en busca de alguna explicación. En la otra habitación encontró reunida a su familia, aliándose incuestionablemente con el rival. En ese instante, adivinó su peor pesadilla. No pudo contenerse y se le fue encima. Pero fue su propio clan el que defendió al joven intruso de su ataque. En el acto, entendió que ellos, sus supuestos amigos, estaban detrás de esa presencia nueva, de ese complot para defenestrarlo, encabezado por quien jamás lo hubiese imaginado.

Con el pelo alborotado, un gesto desencajado y el cuerpo herido, arrinconado al fondo de lo que parecía un oscuro callejón sin salida, sólo oía ruido en las voces que intentaban darle una explicación, sin que emitieran el mínimo rastro de empatía para disminuir su angustia. Lo único que quería era desaparecer a ése que le estaba robando su hogar, su vida, ¡su vida entera! Pero el terror y la impotencia oprimían todo su ser. Era imposible que entendiera que ambos, invasor e invadido, eran víctimas de la insensatez y la irresponsabilidad de quien así les arruinaba la vida. El perro, al olisquear la presencia extraña, salió instintivamente a su caza. Los ladridos eran cada vez más insistentes, y el viejo, aún el pelo erizado, saboreó su amistad y lealtad.

Ella despertó entonces, interrumpiendo sus sueños de primavera. Corrió hacia él y lo estrechó con ímpetu entre sus brazos, temerosa de que pudiese escapar. Y se puso a hablarle y a hablarle, exculpándose del asunto. Pero él no la escuchaba. Impasible, con su comprensión lejos de aquellas paredes, ese día envejeció mil años y perdió de golpe sus siete vidas.

2 thoughts on “A través del espejo

  1. Carlota 11 mayo, 2015 / 18:08

    Me gusta, así es la vida a veces, por querer ayudar a alguien,dañamos o hacemos sufrir a otro.

  2. Gloria 11 mayo, 2015 / 13:18

    Me gusta tu narración. Que útil es ponerse en “el lugar del otro” para tratar de comprenderlo, se trate de humanos o de animales.

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