Entreluz

Fuga… de la realidad

Por Alberto González Carbajal

Túnel bajo la celda del Chapo. Foto tomada del portal aristeguinoticias.com
Túnel bajo la celda del Chapo. Foto tomada del portal aristeguinoticias.com

Me resulta más que evidente que todo este asunto del Chapo sólo encierra un intento por alejar los reflectores de otros asuntos que están lacerando nuestra realidad nacional. Para empezar está la cuestión de la dichosa “ronda uno” del petróleo, en la cual únicamente se vendió lo que de veras tenía algún atractivo para los privados. El modo en el que fue diseñada esta subasta tenía por objeto que a la empresa paraestatal (sí, el ya fantasmal Pemex) se le quedaran las sobras o las zonas que tienen un riesgo mayor (en inversión económica, pero también en exposición física al peligro por parte de los trabajadores). Los yacimientos que tienen más posibilidades de ser productivos se dejaron de lado en esta ronda de pujas. Hagan de cuenta que en el mercado alguien pone en una mesita unos mangos jugosos, unas buenas papayas y… unas semillas; si ustedes se encuentran con un piso de ventas de estas características, ¿qué productos compraría? Pues así fue como resultó eso.

Por otro lado, la famosa fuga de la cárcel de máxima seguridad encubre lo que se está negociando en lo oscurito para la nueva composición de la cámara de diputados de este país. Déjenme les explico: una vez que termine la calificación de las elecciones comenzará la rebatinga por la conformación de las comisiones. Éstas son las instancias donde los diputados deciden si alguna iniciativa o asunto debe ser tratado o no en las sesiones plenarias; en comisiones es donde se hace el trabajo de asignación de recursos o donde se realiza la calificación previa del buen o mal trabajo de algún integrante del gabinete. Es, en suma, donde realmente se ejerce el poder. Por esa razón, las comisiones que más prebendas tienen son peleadas, no ya para presidirlas sino tan sólo para formar parte de éstas, de tal suerte que este proceso de integración es examinado con lupa, particularmente por la prensa especializada. Sin embargo, todo este asunto del escape del legendario capo tiene a todos volteando hacia otro lado.

También está el escenario que en este mismo espacio planteé hace algunos meses. Necio como soy, sigo en lo dicho y creo que este presidente copetón, cuyo nivel de ineficiencia terminó por embarrarnos a todos, tiene sus días contados en tal puesto. Este asunto de su incompetencia ha tocado fibras muy sensibles dentro del ser mexicano, porque una cosa es que sea un imbécil (eso sólo lo sabíamos nosotros, los compatriotas), y otra muy distinta que el mundo entero se pitorree de su imbecilidad, su corrupción, su impericia. Esa es la peor pesadilla de un mexicano común y corriente: hacer el ridículo en casa ajena. De allí surge el dicho que se oye habitualmente cuando uno se excusa por algo y expresa que se siente avergonzado; el interlocutor siempre responde: “No, no se preocupe; vergüenza es robar… y que lo cachen”. Bueno, en ésas nos encontramos. Estamos llenos de vergüenza. Por eso creo que el objeto de nuestra ira se tendrá que despedir, con todo y señora esposa (o sin ella, si es que realmente esa pareja anda en las últimas), una vez que rinda su (ya tercer) informe de gobierno dentro de un mes medio, más o menos.

Pero no nos engañemos: ni su renuncia va a cambiar ni tantito nuestra realidad, que cada día muestra indicadores económicos con un deterioro progresivo… y ni hablemos de las violaciones de los derechos humanos, la censura, la impunidad. Todo eso se queda.

Así que, ¿realmente importa si se fugó este capo? ¿De algo ayuda saber los detalles? ¿Convertirnos todos en “chapólogos” nos dará, por lo menos, los millones de recompensa que ofrecen las “autoridades”? Son preguntas, nada más, pero preguntas con índices económicos a la baja y alarmados…

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2 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Angel Carlos dice:

    En efecto, la codicia sin condiciones es nuestra consigna nacional.

  2. Gloria dice:

    Lo que más me alarma es que tanto los políticos corruptos como los narcotraficantes (escapados o encerrados) desean lo mismo que la mayor parte de la sociedad (de la que por cierto forman parte): DINERO, obtenido “haiga sido como haiga sido”.

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