Incierta certeza

Música para una dicha fúnebre

Por Luis Ernesto González

Yo también moriré por la vejez del mundo…
Y el tambor de Purcell, sus fúnebres trompetas,
él, tan joven, muerto como su joven reina.

Música funeraria, belleza floreciente
para un tiempo ya muerto. Música
más viva que la música que nos aturde hoy.

Porque morir, morir era otra cosa
antes, tenía sentido, morir era dejar
en las hojas más verdes una dorada lágrima.

Y había quien la lloraba. Largas caminatas
bajo el cielo rosado de una noche temprana
extrañando al ausente. Había quien lo extrañara.

Hoy la muerte de un niño es cuna ya marchita,
marchita desde antes de la muerte del niño,
en un mundo muy viejo, muy viejo y muy cansado.

Somos tantos, la vida, en marcha fúnebre,
aspira a otro crepúsculo que tú y yo no veremos.
Renacerá. Tú y yo somos su muerte.

Purcell, su marcha fúnebre me da gotas de vida,
dorado otoño joven de un mundo que dolía
cuando una vida daba aroma de otros humus.

Había, Purcell, dolientes que lloraban
la muerte que su música quiso inmortalizar.
Hoy no hay silencio, hay ruido, hay números.

Uno más, dicen todos; uno menos, la Muerte.
Morir es un alivio. Cada muerto aligera
la carga de la vida. Morir le da un alivio, huele a tierra

después de una llovizna. No hay dolientes, Purcell.
Quisiera yo silencio cuando muera, y su sonrisa,
la sonrisa rosada que amanece, la que espera

la que espera la Tierra cuando no quede nadie
en esta era tan vieja sin dolientes. Cuando muera,
gane el silencio que amanezca cuando sane la Tierra.

“Funeral-sentences-purcell-autograph” by Henry Purcell – [1], Robert Shay (1998), “Purcell’s Revisions to the Funeral Sentences Revisited,” Early Music, Vol 26, p. 458. Licensed under Public Domain via Commons
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4 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Carlota dice:

    Me encanto! La muerte, un poema muy representativo para estos próximos días.

  2. patolina dice:

    ¡Qué poema tan logrado, Luis Ernesto! Tanto en la forma como en lo que a través de ella se deja ver. La muerte como una realidad bienaventurada en este mundo demasiado viejo. Difícil realidad que hay que asimilar de manera muy profunda.

  3. Gloria dice:

    Tu poema (bellísimo) me invita no sólo a escuchar la música fúnebre de Purcell sino a meditar en frases como: “Hoy la muerte de un niño es cuna ya marchita,
    marchita desde antes de la muerte del niño,
    en un mundo muy viejo, muy viejo y muy cansado.”
    Gracias por este poema.

  4. Angel Carlos dice:

    ¡Precioso poema a la dicha fúnebre!
    ¡Espléndida alusión a esta era estridente!
    Y maravilloso amanecer sonriente del planeta sanado.

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