Cantar en silencio

Yo también hablo de Mónica

Por José Manuel Recillas

Y sí, quiero decir que yo también hablo de Mónica,
la enfebrecida memorabilia
que entre las manos
se me pierde viva, la imagen repetida de un silencio
surgido de una noche artificial.
Y sé que bien de olvido y de una copa
de impostergable vino
tú estás hecha, de sueños sin palabras conocidas
que no por tus tan tibios muslos hayan pasado sin de ti beberlo todo.
Y quiero frecuentar
todo el licor que de ti surge cuando estás, impúdica,
paseando por mis sueños
tus caderas y el albo reino que te llama igual
que se dirige uno en silencio
al mar para desvanecerse en esa rada
en que las olas lo repiten todo.
Y algo diré que sepa a ausencia y tierra
y al amargo licor de los secretos,
oculto tras la vid y tras la noche,
sabiendo, o tal vez no,
que no hay palabras que no te quiera mal decir
a fin de hundir mi sed
entre tu vientre vivo y el álgebra perversa de tus sueños.
Y algo sabremos cuando estemos juntos,
y no será el desliz de la promesa
de una clepsidra viva entre las piernas
lo que despierte al fuego de la piel,
será humedad y un doble despertar,
será saber que el otro tiene nombre,
hundido hasta la frente y hasta el sueño,
eternidad que en ti germine y viva,
y todo en un sendero se convierta,
que en tus labios reconstruya la lengua,
la perfecta humedad
con que bautices este otro tiempo que en silencio es nuestro.

001-Yo también hablo de Mónica
Foto tomada de internet
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Un comentario Agrega el tuyo

  1. Gloria dice:

    Bello poema. Gracias por compartirlo.

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