Condesa Sangrienta

La Condesa Sangrienta (II de IX)

Por Grissel Gómez Estrada

Humo cubriendo la Cruz.
Los vampiros tenían una cruz y un escudo,
una cruz afilada
que vibraba entre las manos,
abriendo los ojillos.
Los vampiros, atrapados por la red
de una danza frenética,
con los ojos en blanco y aullando,
aullando como copas de vino desbordado,
cortaban la yugular a tigres furiosos.
Y los vampiros celebraban en nombre de Dios,
en nombre de Dios eran llenadas de sangre
las copas.
Aullidos.
¿De dolor?
Aullidos extasiados ante la sangre
que se bebían:
sortilegio sagrado,
como de amantes prohibidos,
ojos en blanco, felices.

(III de IX, click aquí)

Condesa elisabeth-bathory 02
Elizabeth Báthory, la Condesa Sangrienta. Imagen tomada de internet.
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4 comentarios sobre “Condesa Sangrienta”

  1. Parece que los ríos de sangre encantan al humano: rituales, guerras, diversiones, alimentación…etc. Somos, en gran parte, vampiros disfrazados que disfrutamos con el dolor (ajeno).

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