Incierta certeza

Dragón

Por Luis Ernesto González

No lo eras.
Tu destino
era correr con ellos
con la lengua de fuera.

Sonreían,
movías la cola.
Eras el centro de su atención
y tú los querías.

Te refrescaron con aquel líquido,
te vistieron con un chaleco algo pesado.
Y gritaron y corrieron encendidos,
y corriste encendido en tu vuelo penúltimo.

Ardiste. Aullaste.
Tus ojos se incendiaron.
Te volvieron dragón; tu lengua fue de fuego,
fue de fuego; fuiste el Sol que hoy te pare.

A carcajadas
te torean, esquivan tus llamas,
tu llamado, tu amor. Tus amigos se van.
Te apaga una presencia con sus alas.

Y ahora vuelas con ella
en el último vuelo.
He pedido un deseo al mirarte pasar.
Ya serás para siempre mi fugaz estrella.

Vela fugaz
Foto: LE González

2 thoughts on “Incierta certeza

  1. Angel Carlos 15 abril, 2016 / 18:09

    Bello y mágico retrato del incndiario a su pesar.

  2. Gloria 13 abril, 2016 / 12:40

    Hesse lo dijo: “Para nacer hay que destruir un mundo”. Hermoso poema.

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