Otro mundo

El árbol y el testigo

Por Juan Pablo Picazo

A veces el testigo
separa el ojo de un árbol
para ver
todos los bosques.

Medra el leño vivo
y se desata,
el rabillo del ojo
lo observa
y le deja ser.

Para cuando el ojo
vuelve al árbol
hállase un imperio
que asfixiara el bosque.

Y sentida la mirada
pide más espacio,
anuncia impustos y aranceles,
denuncia
imposiciones
y se ensancha,
mártir adusto de la fe.

Diálogo reputa ofensa
y parte,
las raíces danzan
buscando buena tierra:
habrá otro bosque.

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