Nubesomnium

Eco

Mishelle B. Badillo

– ¿Qué ha pasado, por qué no puedo ver nada?, ¿la humedad en mi cabeza es sangre?

El esbelto y pequeño hombre abría y cerraba los ojos, los frotaba con sus manos y se esforzaba para percibir un poco de luz.

– ¿Hay alguien ahí?, ¿podrían encender una luz?

No hubo respuesta alguna, el adormilado sujeto trató de incorporarse pero un mareo súbito no le permitió más que quedarse sentado. El hombrecillo estiró sus brazos, a tientas buscaba algo a su alrededor en qué sostenerse, pero no halló nada.

14055572_1104697242929457_322944111_nCuando los ojos del cada vez más extrañado sujeto se acostumbraron a la oscuridad, alcanzó a ver un tenue y casi imperceptible rayo de luz que provenía de lo que parecía ser una pared a su izquierda.

– ¿Me podrían decir en dónde estoy?, ¿alguien me escucha?

El pequeño hombre, confundido y temeroso resolvió ponerse de pie y dar dos pasos, sin embargo, pensó que desconocía lo que había a su alrededor, existía la posibilidad de que tropezara con algo, podía hacerse daño, así que regresó a su lugar inicial.

Desesperado, comenzó a alzar la voz, y sus preguntas se convirtieron en gritos, incesantemente se cuestionó dónde estaba, qué había pasado, qué hacía él ahí.

El temor se convirtió en frustración, le era incomprensible la situación en la que se encontraba, no podía recordar nada, acaso era un sueño, una pesadilla, una mala broma o por qué estaba en un sitio desconocido, oscuro y frío.

Se quedó en silencio, y en ese momento un escalofrío recorrió todo su cuerpo, se estremeció y pudo percibir la presencia de alguien en ese lugar, se sentía observado e incluso casi podía escuchar la respiración de ese algo o alguien; el terror le invadió, si no estaba solo entonces quién era esa persona, qué era.

El hombre enmudeció, su cuerpo se paralizó, su respiración se entrecortaba, y una pregunta lo golpeó, ¿desde hace cuánto tiempo está ese alguien ahí?, ¿cuánto tiempo lleva observándome?, ¿estará igual de extrañado que yo?, ¿querrá hacerme daño?

Si las cosas ya eran bastante confusas, ahora le era más difícil entender qué sucedía, aunque tuviera las respuestas, podría ser igualmente peor saberlo.

Y es que, ¿en verdad no estaba solo? o era su desesperación por no ser la única persona en el sitio, la que le había llevado a creer que algo o alguien estaba ahí, pero no tenía forma de comprobarlo, no quería moverse de donde estaba.

Una vez que se calmó, se acercó lenta y cuidadosamente hacia el rayito de luz que se colaba por la pared, cuando estaba por alcanzar el hilo luminoso, el ser que aparentemente se encontraba con él emitió un sonido, pero no estaba seguro si se había tratado de un gemido, un gruñido, así que volvió a quedarse quieto.

Pudo haber imaginado el sonido, pero no estaba seguro, así que se sentó, abrazó sus piernas y no se movió más. Analizó todas las probabilidades, repasó la situación y decidió esperar a que saliera el sol, a que alguien lo ayudada, esperar.

Un crujido de huesos acompañado de un estruendoso grito retumbó en el lugar.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s