Redenautas

La seguridad de la pantalla contra el acoso de las páginas

“A veces tengo un extraño miedo al tomar la pluma, es como si la tinta misma juzgara la palabra que estoy a punto de escribir, pero la pantalla es más amigable, su hermoso botón de suprimir hace la tarea menos atemorizante” comentó un joven entusiasmado por plasmar sus pensamientos en papel, por experimentar de manera empírica la travesía de la creación literaria. “No suelo escribir, pero prefiero mil veces leer un libro en físico que a través de una pantalla” argumentaba una mujer mientras mostraba orgullosa su ejemplar de Rimas y leyendas de Gustavo Adolfo Bécquer.

Dos sencillos pensamientos que abarcan una fuerte contradicción entre el autor y el lector, conflicto que ha sembrado miedo en aquellos que sostienen la pluma, a su vez, los devoradores de tinta presionan a los creadores para convertir sus textos .doc a entes materiales sobre papel, un ciclo que afecta tanto al escritor como al lector. Fenómeno que ha surgido gracias al nacimiento de plataformas digitales tales como Wattpad cuyo concepto básico es crear una comunidad similar a YouTube, sustituyendo los vídeos por textos creados por los mismos miembros del portal.

papelpixelImaginemos por un momento que somos capaces de regresar en el tiempo y habitar el cuerpo joven, curioso y lleno de energía que fuimos algunas primaveras atrás, ¿recuerdan el primer texto que escribieron?, ¿el primer poema?, ¿recuerdan la primera vez que mostraron sus letras a alguien más? Evidentemente cada uno de nosotros tendrá sus anécdotas que contar, algunas con alegría, otras con desilusión, pero cada una de ellas desarrollada en un tiempo específico que marcaba el acceso a distintas herramientas que, de alguna manera u otra, determinaron el desarrollo de esos textos. Tal vez para alguien fue un proceso de aprendizaje necesario para el desarrollo de habilidades laborales como podría ser el caso de un periodista, o sencillamente un ejercicio que otorgaba tranquilidad y relajación a quien sostenía la pluma.

Ahora imaginémonos siendo esa versión joven de nosotros, pero en esta ocasión, posicionándonos en pleno año 2016. Seres humanos conocidos como Millennials, amantes de la tecnología, las redes sociales y todo lo relacionado con el mundo 2.0 ¿Tus textos serían los mismos?, como respuesta general podemos asumir que no sería así. Nuestro primer acercamiento a las letras se encontraría plagado por pixeles formando palabras en cualquiera de nuestros dispositivos. Aunque la escuela nos ha obligado a utilizar una pluma para tomar notas sobre las asignaturas, el actual común denominador es el uso de editores de texto digital para crear nuestros primeros textos por gusto, y no por obligación.

La facilidad que entrega el teclado para borrar, editar, corregir, cambiar, adaptar, estilizar, guardar y revisar cualquier escrito ha gestado una nueva generación de escritores. Seres creadores que desconocen por completo la sensación de arruinar una página entera al tener un error de dedo (Al utilizar máquinas de escribir), dependientes del auto corrector y con la sensación de poder crear obras literarias sin la necesidad de una narrativa, estilo, o en situaciones graves, coherencia. Comparable con la llegada de las cámaras integradas al teléfono celular donde cualquiera puede convertirse en fotógrafo.

La seguridad de esta generación de escritores es notable si navegamos un poco en algunas redes sociales. Seguramente apareció en su mente alguna notificación, estado, blog, tweet o publicación de algún personaje ilustre de la literatura moderna que muestra su poesía en verso libre carente de métrica. Mi intención no es atacar a estos autores, meramente deben tener una mención de su existencia y de la cantidad excesiva de material similar que constantemente nos bombardea en los medios de comunicación digital. La facilidad y velocidad que entregan estos medios, de cierta manera, generan un campo donde estos seres pueden germinar.

Pero ocurre algo curioso cuando se intenta movilizar esos textos virtuales a las duras y rígidas páginas de papel. El autor siente un temor extraño, un ojo crítico sobre él que lo obliga a revalorar si su trabajo es digno de ser impreso o no. Podríamos decir que se trata de un filtro natural del nuevo proceso literario, un camino que lleva a la seriedad y compromiso del creador con sus letras. La formalización de un texto es un evento traumático para el escritor, enterarse que la inteligencia del corrector ortográfico no es perfecta, saber que son necesarios conocimientos sobre redacción y estilo, sin mencionar la constante y feroz crítica de una audiencia que resaltará el más mínimo error. El simple hecho de imaginar cada escenario posible convierte el ejercicio de la escritura en una actividad agobiante, y para liberar esa tención el autor se refugia en sitios que ofrecen cierta comodidad.

Volvamos al ejemplo de Wattpad. En la plataforma podemos encontrar una gran cantidad de escritores que realizan sus textos como un mero ejercicio de expresión y la comunidad es consciente de ello, por otro lado, existen escritores autodidactas que han aprovechado las cualidades de la plataforma para crear su “laboratorio literario”, es decir, que utilizando la capacidad de comentar sobre los textos publicados, los autores poseen una línea de retroalimentación que utilizan para mejorar su narrativa, estilo, errores ortográficos y gramaticales, incluso algunos han utilizado esta característica para medir el interés de su público. Aquí se genera un punto medio entre la publicación digital casual y la publicación física formal, un espacio donde las nuevas generaciones pueden de experimentar, jugar, disfrutar, y tal vez, solo tal vez, aparezca algún valiente que pueda sorprender a sus lectores, ya sean de pantalla digital, o de tinta y papel.

El miedo a nuestras propias letras siempre existirá, pero la literatura no sería una aventura sin esa pizca de emoción.Lh

3 thoughts on “Redenautas

  1. Alain A. Yllescas 1 septiembre, 2016 / 19:12

    Victoria – Muy buena reflexión la que compartes.

    LiteratoLuisRodriguez – Nunca tuve la oportunidad de utilizar una máquina de escribir ni de sentir la frustración de arruinar una página por un error de dedo. Tal vez sea interesante experimentarlo.

  2. Victoria Castañeda Trujillo 24 agosto, 2016 / 18:36

    La facilidad de la tecnología para publicar lo que quieras ha dado un sin fin de personas que se sienten a salvo detrás de un alias y escriben sin tener ningún tipo de conciencia, por eso al pasar al papel se siente esa presión porque debes firmar ese trabajo.

    Excelente reflexión Alain.

  3. literatoluisrodriguez 24 agosto, 2016 / 05:22

    Mis primeros trabajos para talleres literarios fueron en máquina de escribir.
    Recuerdo que si usaba corrector más de una vez rompía la hoja y comenzaba de nuevo.
    Después ya con ordenador escribía a mano y después pasaba. Ahora lo hago directamente en ordenador.
    Los tiempos cambian.

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