Arena negra

Amistad

Andrés Uribe Carvajal

Hoy 31 de Octubre es mi cumpleaños, y aunque no es que sea de su incumbencia y menos de su interés, me gustaría compartir con ustedes, algo a manera de diario personal:

Siento una nostalgia genuina por el ser humano que me he convertido a lo largo de los años. ¿Puede uno sentir cariño por sí mismo? Ahora mismo me miro por el cristal del café desde el cual, me encuentro sentado intentando escribir algo que valga la pena, lo que sea…

Hace un año en el 2015, pasé mi cumpleaños en un pequeñísimo club de jazz de la ciudad de México, ahí entre Churubusco y Coyoacán. Logré concretar una concierto el día indicado y toqué con mi trío de jazz toda la noche, siendo la fecha que era, mi familia se vio obligada a ir (touché) e incluso llegaron amigos muy inesperados.

manotasNoches como esas fueron y son para mí; un remedio contra la desesperanza y la soledad. Pienso que si Jesús juntó a sus amigos y discípulos para cenar con ellos antes de morir, hay algo que relaciona a la amistad con la comida que vas más allá de nuestro entendimiento, pero que por tradición y por hermandad, seguimos repitiendo como un ritual sagrado. Yo esa noche cené pizza con mi familia y amigos. (Quizá estuviese listo para morir el día siguiente).

Pasado un año, miro con distancia “mis cumpleaños y festejos” y si existe una constante, (que por fortuna la hay) en mis cumpleaños ha sido; la amistad. –

 Ya sé, ni me digan… la amistad y no pastel de chocolate.

La amistad es algo que yo valoro a sobremanera. Kundera dice que la amistad sólo nos sirve para tener un punto de comparación con el pasado y para no olvidar de donde procedemos, para llevar con nosotros la integridad de lo que somos, pero yo me fío más aquí: “La amistad, es la prueba de que existe algo más fuerte que la ideología, que la religión, que la nación” (tomado también del mismo Kundera).

Muchísima gente ha cruzado mi vida de manera fugaz, pero no por eso sus contribuciones han sido mínimas, considero incluso a algunas de ella más importantes y significativas que otras de la gente que ha estado estacionada por años. Son diferentes relaciones o “maestros” como a mis amigos hippies les gustaría referirse. Algunos vienen y dejan un mensaje muy claro y exacto o y otros no, con otros sólo se trata de reír o alardear, (gestos que son muchas veces lo único que pido), compartir lo profundo y lo superficial que es la vida.

Uno va haciendo sus memorias eligiendo los mejores momentos para que éstos se perpetúen en la mente. Yo siempre que abro ese anaquel, montones de amigos saltan a mi mente, como agua en una tubería averiada.

Algunos más presentes que otros. Otros, con diferentes licencias de confianza pero en definitiva muchos de ellos; amigos, por el simple hecho de compartir un cachito de vida.

Estoy y estaré siempre agradecido con estos pasajeros, gracias por tanto, nos seguiremos encontrando.

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