Y la nave va

El jardín de los gatos

Fragmento

José Antonio Apse

Tras breves segundos y después de pasarles la mano por encima a todos los gatos se despidió:
—¿Puedo traerles mañana unas croquetas?
—Desde luego, ¿cómo te llamas?
—Sofía… Sofía Ovalle.
—Andrés— dijo él extendiéndole la mano, para añadir al mismo tiempo—: y háblame de tú, ¿estamos?
—Claro, y mucho gusto— completó Sofía saliendo a la calle con los ojos fijos en las olas que a unos cien metros del bungaló de Andrés pegaban con mansedumbre en la orilla. Por su parte, él entró a la casa, encendió la computadora e intentó comenzar a revisar lo escrito en la mañana, pero una serie de reflexiones saltaron a su mente: se preguntó por qué aún le seguía jalando hacia la vida la belleza de las mujeres cuando era algo que él estaba intentando desterrar de un tiempo para acá.

marinaDescubrió, no sin cierta alarma, que en una de esas alguien podría llegar y quebrar en finos pedazos la figura cada día más sacralizada de Elena. Esto le molestó, ya que después de la repentina enfermedad de su esposa y el vertiginoso desenlace que la llevó a la tumba, Andrés entró en un proceso de desencanto existencial que le fue carcomiendo sigilosamente, y en donde las ganas de seguir luchando se diluyeron sin que él, prácticamente, pudiera meter las manos.

Regresar del entierro de Elena y entrar al departamento en el que vivieron fue lo mismo que el que irrumpe en una sala con sillones enormes y se sienta a esperar a alguien que no llegará jamás. No toleró permanecer en esa casa y fue por ello que después de venderla y meter el dinero al banco, decidió marcharse a vivir a otro lado; primero pensó en emigrar al extranjero pero no soportó la idea de habitar en un país con costumbres y paisajes distintos a los que compartió durante tantos años con su esposa. Entonces caviló que el mar podría ser una buena opción, ya que así tendría el agua suficiente para ahogar su dolor o, por lo menos, para medir cada mañana qué era superior: si el océano inmenso frente a sus ojos o el infinito vacío de la ausencia de Elena. Lh

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