Arena negra

La despedida

Andrés Uribe Carvajal

Llegó el tiempo de agradecerte las intimidades de los últimos tiempos y decirte adiós.

Quizás no logramos concretar las simpatías por encima del hombro, o compartir las miradas burlonas y llenas de cariño que sólo algunas parejas se conceden después de mucho andar, quizás tiramos la toalla demasiado temprano, nos rendimos como el invierno ante el verano, como la sed ante el mar.

Nunca te mostré mi cara, por miedo a que no encontrarás nada en ella, por miedo a que sólo hallaras las ruinas de un destino que se nos vencía sobre la frente.

solitariaÉramos un tanto patéticos, el tipo de pareja que sale a comer en público pero que no tiene nada que mostrar a la audiencia, una anémica demostración de amor casi merecedora de caridad o lástima, como el vagabundo que desinteresado de fe, expone las heridas con la ilusión de la bondad de un extraño, así, nos negábamos a aceptar tal pobreza, estirando la cuerda, lo posible.

Durante un tiempo intenté comprender tu desprecio, no fue hasta que entendí el cansancio, tu fatiga vuelta odio y rechazo hacia lo inevitable. No te culpo, acepto la responsabilidad y el fracaso. Tomé la ruta del engaño, como una venda a los ojos, como un placebo contra la languidez.

Es momento de agradecer las intimidades, la fortuna y la desgracia, lo alegre y lo triste que cae encima de los hombres, más allá de si lo merecen o no.

Es momento de decir adiós. Lh

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