Arena negra

Del diario de a bordo

Andrés Uribe Carvajal

Hoy conocí una de los lugares más hermosos del planeta, cambié dólares por una especie de moneda mitad-inglesa mitad-gringa, vi los billetes más chulos, visite una playa hermosa con amigos geniales, me fui de aventón hasta la ciudad con un señor llamado Larry, tomé una copa de vino con una desconocida que nos indicó como llegar a un buen lugar, y al final se quedó con nosotros a cenar; en el transcurso de la plática, nos contó que estaba ahí de paso dando asesoría a maestros, también que era primer dan, y que su esposo tenía debajo de la cama espadas Samurai, porque sabía bien como usarlas, y que no creía en las otras armas.

Regresé en un autobús muy obscuro a un barco, toqué la guitarra… y aún le quedan unas horas a este día.

Que chingón los días así.

La vida es chida, sólo hay que tomarla.

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