Otro mundo

Otredad

Juan Pablo Picazo

Y no,
por eso no sabíamos:
la puerta no estaba en el espejo,
ni disfrazada de puerta en la cantina,
la puerta era un vuelco,
una caída repentina
en esa calle
atiborrada
de mamíferos indiferentes.

Luego incorporate y ya,
eras pálido yerro
en la otredad,
solícitos brujos
derrotan la gravedad por ti.

Van y vienen sílfides,
cantan sirenas en escaparates
llenos de agua,
gobiernan centauros
las vialidades.

Y tú sin magia,
ni gigante, ni trol, ni duende, ni mediano;
hombre apenas
que pasmado
caminas sus aceras.

Dos lunas brillan:
su cielo violáceo
y sus vinos verdes
te confunden.

Pero todos encajan,
no tú buscando amos y señores,
competencia y desafío.

Y no obstante,
ves sus sonrisas buenas,
sus amables gestos:
tu rareza ni siquiera
les inquieta.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.