Locutorio

Jasmín, una novela y un poemario

Si quieres escuchar la versión radiofónica de esta entrevista, sigue este enlace.

Juan Pablo Picazo

— El riesgo de perder el asombro es la incapacidad para reconocer al otro, caminar sin voz y sin alma, sin algo por decir. Así responde Jasmín Cacheux mi última pregunta de la noche, luego de presentar su libro Creaturas cotidianas en la Sala Gabriel Figueroa del Cine Morelos, en Cuernavaca.

Antes ha dicho que, de entrada, el riesgo es sumergirnos en la monotonía, en la ensimismidad, y convertirnos en los hombres grises de los que habló Michael Ende, y que la prisa omnipresente de nuestro tiempo así nos condena. Por ello se escribe, dice, para conservar nuestro sentido del asombro, ahí donde los demás se miran devorados por la rutina; para ayudar a los otros a conservarlo y que no se consuman en una vida vacía, en una mirada carente de estímulos y significados.

Ha ganado el Premio Nacional Dolores Castro 2018, un premio dedicado a la literatura escrita por mujeres. Habrá de recibirlo el próximo 22 de octubre en una ceremonia, según me comentó días después. La cita es en Aguascalientes, el dicho premio en su modalidad de narrativa, le fue concedido luego de que su obra Martha, una carta, fue escogida entre un total de 41 trabajos presentados.

Puestos a indagar sobre su relación personal con los géneros literarios, para ella tan importantes en el “urgente” afán de convertirse en una escritora completa, nos cuenta:

– Primero vino la palabra; pero cuando me encontré la sonoridad, me acerqué a la poesía. Pero sin lugar a dudas de lo que yo he estado llena siempre, es de historias. Por eso mi broma permanente de “con urgencia de ser novelista”, porque había historias que quería contar. Pero había tanta sonoridad con la poesía, que de pronto no sabía cómo acercarme a esa narrativa. La novela es lo primero que siempre quise escribir.

Martha, una carta, nos cuenta, es una conversación epistolar entre una madre y su hija, quienes han dejado de verse durante muchos años, y que así reanudan su comunicación. En esas cartas –abunda– aparece el personaje paterno cuya presencia en el diálogo, sirve para acercar a dos mujeres. “Es una novela amorosa desde el punto de vista de la filialidad y la sororidad”, define.

Es veracruzana de nacimiento, morelense por elección, dice. Contó en aquella presentación incluso, que la sala donde presentó Creaturas cotidianas un sábado de agosto, fue uno de los primeros recintos culturales de su nueva ciudad que visitó recién llegada a Cuernavaca. A la mesa esa noche le acompañaron Itzel A. Sosa, poeta, traductora literaria y científica social. Denisse Buendía, poeta y también ganadora del Dolores Castro. Daniel Zetina, su editor, quien es también escritor. José Luis Pescador, artista visual y conocedor de su obra.

Cada uno lee o improvisa una reflexión sobre la obra de la autora. Cada cual lee su poema favorito de la colección. La presentación transcurre en un diálogo que fluye natural, y es coronado con la lectura en propia voz de la escritora galardonada, de algunos de sus poemas más amados en la edición. Luego vendrá la firma de libros, la sesión de fotod con los asitentes y un desfile inacabable de parabienes, sonrisas, abrazos y cómo no, más, muchos más aplausos.

Este libro de poesía reunida, Creaturas cotidianas, se publica bajo el sello de Ediciones Zetina es, en opinión de Itzel A. Sosa, el cumplimiento de un sueño que juntas concibieron hace muchos años cuando tallereaban muchos de esos poemas en el colectivo Siete Cuervos. Agregó que además celebra la versatilidad y el oficio de una autora a la que conoce desde siempre

Creaturas cotidianas, nos dice la autora, no guarda relación alguna con la novela premiada, pero que su próximo libro de poesía, Treinta y seis apuntes sobre mi piel, comparte con ella esta exploración profunda sobre el ser y el hacer femenino, una suerte de reconocimiento personal.

Para llegar a donde está, la novela Martha, una carta, debió atravesar diversas dificultades propias del trabajo creativo que hicieron para Cacheux el trabajo más interesante; confiesa que en principio se desviaba del objetiva sin apenas darse cuenta, y que en algún momento comprendió que “la magia ocurre con los personajes, aunque quizá las historias puedan ser las mismas.” Más aún, dice Cacheux, Martha, una carta es fruto de una casualidad, y que así comenzó “como comienzan las cosas que vale la pena contar.”

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