Locutorio

Entrevista con Elba Stephens Wülfrat sobre su más reciente libro Bestiario morelense, en el que retrata el pensamiento mágico de las comunidades del estado de Morelos y muestra los personajes que lo habitan.

Entrevistada el pasado 13 de marzo de 2020, en el Programa El Ojo de la Mosca del Instituto Morelense de Radio y Televisión, estas son sus palabras.

Mi profundo agradecimiento a Cinthya Chávez por la edición en video, y a Laura Duarte, por su labor como productora.

El Ornitorrinco

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Yo soy Fontanarrosa

Raúl Silva

El futbol es capaz de provocar un sin fin de estados de animo. Provoca lagrimas cuando en una final derrotan a tu equipo favorito o te lleva a realizar acciones insólitas cuando tu ídolo ejecuta una jugada sublime que se convierte en gol, como por ejemplo hincarte ante la pantalla y orar como si estuvieras en una mezquita. Pero… para llegar a esos estados es necesario una militancia cuyo nombre certero es: fanatismo, algo que le puede suceder prácticamente a cualquier y no tiene nada que ver con el nivel intelectual ni con clases sociales, sexo, edad o religión. El futbol es una pócima capaz de volvernos irracionales, al grado de que toda la parafernalia que le rodea, al servicio de oscuros intereses económicos, resulta lo de menos y juzgarla es exponerse al escarnio y el linchamiento. 

Yo soy fontanarrosaTodo lo anterior no es sino un preámbulo para presentar un cuento inspirado por el futbol y cuyo autor, Juan Villoro, es uno de esos intelectuales contemporáneos que se han propuesto indagar las lecciones que, sin duda, es capaz de ofrecer esta religión, “la única que no tiene ateos”, como lo creía otro fanático y reconocido escritor, Eduardo Galeano. 

Villoro ha escrito mucho sobre futbol y en el título de su libro Dios es redondo está la suma de su concepción futbolística. Ida y vuelta, una correspondencia sobre futbol, que sostuvo con Martin Caparros para hacer la crónica del Mundial de Sudáfrica, indaga en la realidad mas allá de su pulso deportivo, algo bastante común cuando los intelectuales ingresan al terreno de juego. Por eso, nada insólito es que uno de sus cuentos recientes Yo soy Fontanarrosa tenga como personajes a una pléyade de celebridades de la literatura, en un desaforado ejercicio donde el sentido del humor y los guiños intelectuales construyen un partido delirante. Pongamos de ejemplo este párrafo: “Nuestro 10 era Cortázar. La verdad, era el único con idea de lo que hacía. Tocaba el balón como si hubiera nacido en Argentina. Un crack. Lo malo es que sus pases iban a dar a Joyce, un presuntuoso que se sentía hecho a mano. Cortázar le puso el balón en bandeja y Joyce disparó a las nubes, o al cielo gris donde debería haber nubes. Luego sonrió, como si sus errores fueran geniales”.

Yo soy Fontanarrosa, con ilustraciones de Ricardo Peláez, forma parte de la colección Vientos del pueblo, publicada por el Fondo de Cultura Económica, con un tiraje de 40 mil ejemplares.


Villoro, Juan. Yo soy Fontanarrosa. Primera edición.
Colección Vientos del Pueblo. Fondo de Cultura Económica,
México, 2020
Reseña incluida en la emisión del Programa El Ojo de la mosca,
del Instituto Morelense de Radio y Televisión, del 15 de enero de 2020
Foto cortesía Proyecto Siqueiros: La Tallera

Cynthia Gutiérrez interroga al espectador con su obra en La tallera

  • La muestra Todos los siglos son un solo instante culmina el próximo 14 de julio

Juan Pablo Picazo

Todas las fotos son cortesía de Proyecto Siqueiros: La Tallera 

— ¿Qué es el arte?

La pregunta es un lugar común, pero siempre válida, siempre necesaria. Cada creador es un explorador, un confeccionador de universos. La conversación transcurre en la cabina de la radio pública del estado de Morelos, durante la transmisión en vivo de El ojo de la mosca, programa del Instituto Morelense de Radio y Televisión (Imryt), a mediados del pasado mes abril. La joven de pelo corto y semblante reflexivo responde de inmediato:

— Pienso que el arte es una respuesta a mi confrontación del día a día con el mundo. No sé, en una acción de todos los días, como cuando tal vez se te cae algo, o cuando caminando todos los días por el mismo lugar, un día notas algo diferente; eso puede detonarte un montón de cosas, y te puede dar muchas respuestas. El arte justo hace eso: enmarcar ciertos momentos que de alguna manera se vuelven más significativos por alguna razón, y en algún momento.

Quien así habla es Cynthia Gutiérrez, artista plástica cuya búsqueda estética centra su atención en el tiempo y la memoria en la exposición Todos los siglos son un solo instante, con curaduría de Michele Fiedler y Silverio Orduña, que actualmente se exhibe en La Tallera. Su trabajo cuestiona, experimenta, y propone otros enfoques a diversas preguntas, escarba haciendo que la obra quede a la espera de quienes se enfrentan a ella.

“Intento que mi obra no sea una respuesta o un círculo cerrado”. Afirma a quien se considera una de las artistas jaliscienses más sobresalientes en la actualidad, continúa: “Mi obra debe ser completada por el espectador. Así la obra es más una serie de cuestionamientos que de respuestas; son cuestionamientos que tengo sobre varias cosas, y que van desde la construcción de una identidad y la construcción de la historia de alguna manera; pero siempre hay esta especie de comparación entre estructuras muy rígidas y otras posibilidades más sutiles que van por ahí avanzando…”

En Todos los siglos son un solo instante se incluyen tres producciones nuevas: una instalación de rocas de recinto volcánico intervenidas con textiles, un desbordamiento monumental de fragmentos de piezas de barro y una serie de calas estratigráficas en las paredes de la sala de exhibición.

Para Cynthia Gutiérrez cuestionar el tiempo es importante, pues no se trata de un concepto inmóvil, o de una intocable verdad. Así se expresa: “Creo que el tiempo es algo muy complejo, me encanta cómo muchas veces se desfasan el tiempo que se mide en un reloj y el tiempo que sucede adentro de nuestras cabezas, pues va corriendo a velocidades muy distintas, por lo que a veces se siente que un momento a veces es muy largo, y a veces se esfuma en un instante.”

— Pero ¿Qué es el tiempo para Cynthia Gutiérrez?

— Creo que esa es una buena pregunta. Ojalá y tuviera una respuesta para eso. Nos dice y entre risas, añade: Creo que eso es lo que estoy planteando: ¿Cómo podemos tener una idea generalizada del tiempo cuando es tan variable? Pero bueno, para mí justo la idea de permanencia y la de fugacidad son algo que me importa mucho.

Además del el desfase del tiempo, la artista se ha centrado en preguntarse críticamente sobre los engaños de la memoria, lo que es de crucial importancia en su investigación artística, de esta manera lo expone: “En mi trabajo el tema de la memoria, que tiene mucho que ver con el tiempo, es algo que está muy presente y justo me interesa cómo la memoria, de alguna manera, engaña ¿no? Entonces también la memoria también entraña sus preguntas: ¿Es lo que recordamos o es otra cosa? ¿Es la memoria algo que se impone? ¿Qué tan real es? Y hay que mirar la memoria colectiva, la memoria individual… Y a eso se pueden agregar otras preguntas ¿Cómo se escribe la historia? ¿Qué sucede con los relatos contados oralmente?

Tiempo y memoria son un binomio que inquieta a esta artista; así su investigación plástica ha encontrado vías de exploración a través de paredes, textiles, y piedras. Cualquier objeto posee una memoria, tiene una historia y puede contarla. Todos los siglos son un solo instante, exposición de Cynthia Gutiérrez, puede ser visitada en La Tallera desde el pasado 27 de abril y estará en exhibición hasta el próximo 14 de julio.

La muestra

La exposición de Cynthia Gutiérrez en La Tallera propone cuestionar el peso del tiempo sugerido por la edad y las dimensiones de las rocas volcánicas, así como explorar las capas de memoria depositadas en los textiles, los procesos artesanales y los muros del museo que funcionó como taller de David Alfaro Siqueiros. La muestra se ha centrado en preguntarse críticamente sobre las cualidades de memoria y permanencia características de la escultura.

“En Así comienza una montaña (2019), esta nueva obra para La Tallera, los textiles se integran como vetas propias de la piedra. En algún punto esas vetas la parten por la mitad, pero al mismo tiempo la sostienen, la amalgaman. No es muy claro si la tela acabará por reventar la roca y ser más fuerte que ella o que intente sobresalir por estar tan comprimida y atrapada. Esas mismas incisiones pueden compararse con momentos históricos de quiebre”, explica la artista.

Para el montículo que compone la pieza Marcha de tierra (2019), se utilizaron fragmentos de réplicas prehispánicas elaboradas en Chapala, Jalisco, y restos de artesanías de barro provenientes de talleres de Tlayacapan, Morelos. De acuerdo con Gutiérrez, el trabajo artesanal es un oficio que intenta darle continuidad a una práctica cultural para que no desaparezca. Generar la duda de si los fragmentos son tepalcates originales o no, e s una de las intenciones de la obra para hablar sobre el valor histórico y económico de la memoria.

Como elemento fundamental de la exposición, debido a que aborda directamente la historia del inmueble, la pieza Murmullos nacionalistas (2019) es una serie de calas estratigráficas que rastrean la producción muralista de Siqueiros en lo que fuera su taller de Cuernavaca. A partir de una revisión del Acervo Fotográfico del museo, la artista construye una ficción para encontrar huellas de pintura en las paredes. Según Gutiérrez, “La Tallera es un espacio que cuando entras, tratas de imaginar cómo era el trabajo de Siqueiros aquí. Su sistema de poleas, sus zanjas y sus dimensiones dicen algo. Pero al escarbar esos pedacitos en el muro, se puede completar la imagen.”

Todos los siglos son un solo instante toma su nombre de un verso incluido en el poema Piedra de sol, escrito por Octavio Paz en 1957. A partir de esta referencia poética, el proyecto curatorial de la exhibición propone conectar varias temporalidades que corresponden a la historia nacional y la de Cuernavaca, así como varias etapas de producción artística de Cynthia Gutiérrez. La muestra se completa con reconfiguraciones, remontajes y obras anteriores de la artista que persisten en el cuestionamiento de un tiempo que, aunque sólido, invariablemente se ha desvanecido.

Síntesis curricular de la artista

Cynthia Gutiérrez (Guadalajara, 1978) estudió Artes Visuales en la Universidad de Guadalajara. Su trabajo es una búsqueda constante por analizar la memoria en distintos niveles y generar tensiones o fisuras en los esquemas establecidos.

Sus reflexiones y procesos parten de situaciones de conflicto, terrenos inestables e indefinidos, cuya vulnerabilidad permite el desplazamiento en múltiples direcciones. A partir de fragmentos, reconfigura imágenes que alteran trayectos habituales y desestabilizan estructuras ofreciendo alternativas que operan simultáneamente entre realidad y ficción. Articula elementos históricos desde una nueva postura con cronologías distorsionadas que evidencian la imposibilidad de generar recuerdos precisos y revelan la fugacidad de la historia.

Entre sus exposiciones individuales más recientes destacan No para siempre en la tierra (Proyecto Paralelo, 2019), Persisting Monuments (SCAD Museum of Art, 2017), Paráfrasis del estrago (Museo de Arte Raúl Anguiano, 2016), Pop-up Summer (Proyecto Paralelo, 2016), Abismo flotante (Casa del Lago, 2015), Coreografía del colapso (Proyecto Paralelo, 2014), Notas de carnaval (Museo de Arte de Zapopan, 2011), entre otras.

Su trabajo ha sido incluido en muestras colectivas como Fragmentos Americanos. Una lectura de la Colección Proyecto Siqueiros (SAPS, 2019), Parajes de lo vago (Proyecto Paralelo, 2017), Chingaderas Sofisticadas (Kohn Gallery, 2017), SABER ACOMODAR: Art and Workshops of Jalisco 1915–Now (Museum of Contemporary Art Denver y ASU Museum of Art, 2017), Lenin Lives (The Van Every Gallery at Davidson College, 2017), Monumentos, anti-monumentos y nueva escultura pública (Museo de Arte de Zapopan y Museo Universitario del Chopo, 2017), por mencionar las más actuales. Participó en Viva Arte Viva, exhibición programada en la 57 Exposición Internacional Biennale Di Venezia 2017. Actualmente es miembro del Sistema Nacional de Creadores de Arte, 2016-2019.

Fomentar la hermandad entre mexicanos, meta de Morelos en la FILO 2019

Lo más importante de la participación del estado de Morelos en la décima Feria Iberoamericana del Libro Orizaba 2019 (FILO), es el establecimiento y/o fortalecimiento de los lazos de hermandad que como mexicanos tenemos con los habitantes de Veracruz, señaló Montserrat Orellana Colmenares, directora de publicaciones de la Secretaría de Turismo y Cultura de Morelos (STyC).

Entrevistada este lunes 13 en el programa El ojo de la mosca, revista de divulgación científica y difusión cultural del Instituto Morelense de Radio y Televisión, dijo que para cumplir con dicho objetivo, en fechas anteriores la Biblioteca vagabunda desarrolló unos talleres para que los niños de Morelos escribieran cartas a los niños de Orizaba y les contaran cómo es su estado, esto, aparte de la muestra de l arte y la cultura morelense que se presentará en dicha feria.

Orellana Colmenares dijo que la Feria del Libro de Orizaba 2019, a desarrollarse del 17 al 26 de mayo, contará en su programa con un stand dedicado a la producción editorial morelense, tanto de las casas independientes como Praxis Editorial, Acá Las Letras, Lengua de Diablo, Magenta Ediciones, Publicaciones UAEM, Voz de la Tribu, Svarti Editores, Libertad bajo palabra, La Cartonera, Cascarón Artesanal y Aquelarre Editoras, las cuales suman aproximadamente 18 más 2 de corte académico, la de la Universidad Autónoma del estado de Morelos UAEM, y de El Colegio de Morelos.

Durante la entrevista, desarrollada vía telefónica, dijo que el Fondo Editorial del estado de Morelos (FEDEM), el lunes 20 de mayo a las 19 horas presentará tres títulos que son: Confín de nadie, de Ximena Jurado; Bultos de ropa, de Tayde Bautista, y Un Dios lubricante, autoría de Tania Carrera.

Abundó que también “se presumirá” en esta feria, la Colección de Literatura Universal para Jóvenes y Adultos, con grabados hechos por jóvenes de Tepoztlán, material que contiene un código QR que permite tener acceso a imágenes de realidad aumentada.

Montserrat Orellana reiteró que como estado, “es de suma importancia llevar nuestra cultura a otros lugares y que salga a los reflectores a nivel nacional, pues no sólo exhibe nuestra variada y rica expresión cultural, sino que ademá permite el establecimiento de alianzas que posibiliten el intercambio; por lo que ya se encabeza una agenda de trabajo con autoridades del municipio de Orizaba para traer a Morelos una muestra de sus trabajos artísticos.”