Fragmentos, recital poético musical en puerta

Fragmentos, de Gabriela Tapia Vega | La hormega | Juan Pablo Picazo

Rayoneros

Un sueño

Gabriela Tapia Vega

Un sueño, foto poema de Gabriela Tapia vega, La hormega

Rayoneros

Mirada constructora

Gabriela Tapia Vega

Rayoneros

Me duele

Gabriela Tapia vega

Me duele,
me duele mirar las calles y la gente,
el mundo vacío de ideas y lleno de odio,
de rupturas, de ausencia,
de falsa felicidad.

Me duele el dolor de los niños en Siria,
la hambruna en África y Asia meridional…
las mentiras,
las miradas ausentes,
los silencios permanentes.

Me duelen los temores,
las angustias,
las soledades que abundan tras las redes sociales,
la sugestión detrás del televisor;
la ignorancia y la servidumbre voluntarias.

Me duele el acoso,
la represión,
los regímenes militares.

Me duele la historia nauseabunda
erigida palmo a palmo
por la estupidez humana,
creada por quienes ejercen el poder,
un poder otorgado por títeres
que ceden sus cuerdas al peor titiritero,
por miedo,
por cobardía
o por conveniencia.

Me duelen las burlas,
los pasos perezosos ante la injusticia,
ante los hedores de la hipocresía,
de las mascaradas,
de las poses putrefactamente bien vistas.

Me duele,
me enfada,
me entristece la sumisión;
no la naturaleza humana (que no sé qué sea o si exista),
sino la artificialidad podrida de la impotencia
y la falta de creatividad cuando pasan cosas en el mundo
y parece que no pasara nada.

Rayoneros

En las noches

Gabriela Tapia Vega 

La mañana se aproxima,
y te observo contemplando mi cuerpo desnudo
entre las sábanas de seda tras de una noche azul.

El eco repite mi nombre
y tus manos recorren mi piel
bajo mis pechos dormidos que han penetrado en tu ser.

Me despierto entre tus brazos,
y todavía creo estar viviendo en mi profundo sueño;
aquel que sólo llega por las noches,
aquel que me repite constante
y sin palabras tu amor indeciso,
tu amor cansado por el día y por las noches sin estrellas.

Descubro entre las sombras
que genera el plenilunio
los bordes de tu piel,
y busco en cada rincón de tus brazos,
de tu boca,
de tus ojos,
de tus pies,
algo que me anuncie sin prudencia
lo que tu alma siente,
lo que mira y calla;
lo que llora y miente
cada vez que estamos entregando el cuerpo
y conteniendo con besos y caricias,
lo que no dicen nuestras dudas,
lo que agota en cada instante la ilusión
y abandona paso a paso nuestra fe…..